Quítale el peso a los días. El viernes no tiene que ser de plan extrovertido si lo que necesitas es descansar. El amor del domingo se puede sentir los lunes. Y puedes ir a cenar en martes. Que cada día sea guiado por cómo te sientes y cómo te quieres sentir durante.
Algún día todos nos tenemos que tragar algo que juramos no hacer nunca por miedo, orgullo o respeto. Ese día te das cuenta de que ser humano no es ser perfecto. Es ser real.
Ahora lo sé. El mundo, tal como está hecho, no es soportable. Por eso necesito la luna, o la felicidad, o la inmortalidad, en definitiva, algo que quizás sea insensato, pero que no sea de este mundo. (Calígula, Albert Camus).