Te amo, DIOS. Nunca llegas tarde, nunca fallas, nunca me olvidas. Siempre estás ahí, a pesar de todo. Eres fiel y firme; tu mano sostiene todo. En ti, nada perece, todo se multiplica. En ti, espero, y en nadie más. Amarte es un boleto ganador.
En estas noches es cuando quisiera poder escribir a mis padres para decirles que estoy bien. Que lucho cada día, que me reconcilio con la vida cada día y que les echo de menos con toda mi alma. Nunca, todo es perfecto pero merece la pena la vida.
21 de junio.
Hay que aprender a cuidar
a la gente que nos hace bien,
la que esperaría todos los trenes
con tal de volvernos a ver,
la que nos acompaña
en los días grises
y en los bonitos también.
- Rafael Cabaliere