Lo que no es normal es que a un niño con 10 años el colegio le mande tener una tablet y comunicarse por una plataforma. Que para hacer una suma tenga que usar el dedito y no un lápiz. Luego dile tú al niño en casa que no use la tablet para ver Pepa Pig, que es malo.
Yo yendo a mí trabajo de 9h a 19h, mientras veo como otra tiktoker de 20 años que empezó a subir videos bailando en cuarentena, se compra su tercera casa:
Instagram le ha hecho creer a la gente que una relación consiste en viajar, ir a restaurantes y en tener experiencias increíbles. Pero una relación se construye en la cotidianidad, en lo doméstico, en el cansancio, en el aburrimiento.
La felicidad es subestimada. La pintan como éxtasis, pero casi siempre es calma. Es la ausencia de problemas urgentes. Es un domingo por la tarde sin nada que resolver.
Toda una generación de clase obrera dejándose su miserable sueldo en cursos y títulos para aspirar a trabajos que les permitan llegar a fin de mes y tener una vida digna, mientras que Noelia Núñez se embolsa +80.000 al año por mentir y echarle morro. Meritocracia decían.
Se cumplen 50 años desde que las mujeres en España pueden abrir una cuenta bancaria sin permiso de un hombre. Solo 50 años. No es historia antigua. Es memoria reciente.
Lo jodido que es darse cuenta en pleno 2025 que hemos avanzado tanto que los móviles lo tienen todo menos lo más básico: la radio que tenía cualquier móvil hace 10 años. Cuánto la he echado de menos hoy.
Pero luego tienes que aguantar al putisimo boomer de turno con piso pagado en los 70-80 por 4 perras, pensión de 2k actualizada al IPC anual, el 2º piso alquilado a universitarios por 1700€ al mes, que viaja 10 días a Canarias con el Imserso por 450€, viaja gratis en transporte público o va al cine los martes a 2€ que tú no tienes casa comprada a tus 35 años por el Neflis ese