Que año tan difícil como para salir de él sin aprender a valorar la lealtad de una buena amistad, el privilegio de tener una familia sana y completa, la fortaleza de un verdadero amor, y la importancia de abrazar como si fuera la última vez.
La depresión no tiene edad. Los ataques de pánico no son un show. La ansiedad no es una exageración. La baja autoestima no es un juego. Ojalá algún día la gente entienda que la salud mental es tan importante como la física.
Trabajar cara al público te enseña a tener paciencia, aguante, empatia y sobre todo a no ser un cliente de mierda, si lo último no lo aprendiste, no aprendiste nada.
Todas tenemos una amiga que lleva tantas cosas en el bolso que ni te sorprende que siempre lleve cualquier cosa que le pidas.
Y si tú no la tienes, es que eres tú.