La fidelidad no nace del amor que sientes por el otro, sino del amor que te tienes a ti. Es disciplina del alma, respeto por tu palabra, congruencia con tus valores e inteligencia emocional en acción. No es una prueba de amor: es una prueba de integridad.
Acabo de escuchar la expresión más castiza, rencorosa y elegante a la vez que he oído en mi vida: ya quisieras saber tú todo lo que a mí se me ha olvidado.
No es posible hacer relación sana con alguien que no se quiere comunicar, que no quiere ceder, que no negocia, que no está en disposición de hacer cambios. No es posible hacer que cambie alguien que no percibe su comportamiento cómo un problema.
¿Recuerdan la brutal agresión de un policía a una profesora jubilada en la huelga de docentes en Valencia? Pues la Policía Nacional ha considerado en el atestado que "se ajustó a la normativa vigente y que la caída fue accidental". Estamos en manos de auténticos delincuentes.