se incendiarán todos os montes de galiza e a xente o unico que fará será defender ao PP por twitter decindo q é complicado limpalos, noraboa sodes sumamente retrasados👏🏻
Las banderas franquistas y la apología del franquismo deberían estar prohibidas y penadas, igual que ocurre en Alemania con la simbología nazi. Ya está bien de normalizar y ensalzar dictaduras.
Miles de personas en el Bernabéu haciendo el saludo fascista, cantando el cara el sol y haciendo vivas a Franco. Solo un detenido. Llegan a pedir por una vivienda digna o por la sanidad pública y acaban todos en comisaría.
someone said:
Menstrual blood is the only blood that isn't born from violence but is the one that disgusts society most.
Felt that on a spiritual level.
Es genial cómo la sociedad solía quemar mujeres en la hoguera ante la más leve acusación de ser brujas, pero un grupo de hombres fueron expuestos por los actos más atroces conocidos por la humanidad y todavía siguen caminando libres.
Mi opinión sobre el caso Jeffrey Epstein:
El hecho de que la gente necesite los archivos de un hombre muerto para creer a mil mujeres vivas... lo dice todo sobre las voces de quienes no creen.
EN GALICIA NO LLUEVE
En Galicia no llueve…
Galicia se descompone lentamente en agua.
Aquí el cielo no se cae:
se rinde.
Se sienta encima de ti y dice:
—“Bueno, vamos a estar así una temporadita.”
La lluvia en Galicia no es meteorología,
es una relación tóxica de toda la vida.
Siempre vuelve.
Siempre promete que será la última vez.
Y tú, como un idiota optimista, le crees.
Sales de casa y dices:
—“Bah, no hace falta paraguas.”
ERROR.
Primer error del día.
El segundo será pensar que los zapatos se secan solos.
Porque aquí no llueve fuerte.
Aquí llueve con intención.
Es una lluvia persistente, psicológica, de desgaste.
No te empapa el cuerpo,
te moja la voluntad.
Y encima la lluvia gallega no tiene horario.
Llueve de día, de noche, los domingos,
cuando tiendes la ropa,
cuando lavas el coche,
cuando decides “hoy voy a caminar”.
Y atención:
cuando un gallego dice “parece que abre”,
significa que va a llover con más ganas.
Aquí el tiempo no se mira en una app.
La app miente.
Siempre.
Aquí el tiempo se mira en:
el lomo de la espalda
la rodilla
y el cuñado
Porque el cuñado siempre sabe más:
—“Eso no es nada, en el 98 llovía peor.”
En Galicia la humedad no está en el ambiente,
está en el ADN.
Por eso aquí:
el pan se pone duro en 4 minutos
los armarios huelen a infancia
y las paredes sudan más que tú subiendo una cuesta
Y claro, nos adaptamos.
El gallego no corre cuando llueve.
Camina igual.
Porque ¿para qué?
Si vas a llegar mojado con dignidad.
Los paraguas aquí son decorativos.
Se rompen.
Se dan la vuelta.
Se pierden misteriosamente en los bares.
Como si el paraguas supiera que no sirve para nada.
Y luego está el sol.
Ese concepto teórico.
Ese rumor.
Ese invitado que aparece sin avisar y provoca pánico:
—“¡El sol! ¡Saca la ropa! ¡Corre!”
Cinco minutos después:
—“¿Dónde está la ropa?”
—“En la lavadora otra vez.”
Pero aun así…
AUN ASÍ…
Amamos esta lluvia.
Porque cuando sales fuera y llueve,
dices:
—���Esto no es lluvia.”
Porque aquí la lluvia no es enemiga.
Es compañera.
Te acompaña al café,
a la caña,
al paseo que no ibas a dar.
La lluvia en Galicia justifica llegar tarde,
no salir,
quedarte más rato,
y tomarte otra.
Es la excusa perfecta para todo.
Y el gallego ama una buena excusa.
Así que sí, llueve.
Mucho.
Siempre.
Pero gracias a eso somos como somos:
duros
irónicos
expertos en aguantar
y con el alma un poco húmeda…
pero caliente.
Porque en Galicia, aunque llueva fuera,
el carácter ya viene impermeable de serie