Querido Dios, protégeme de todo aquello que no puedo ver y también de lo que sí veo, pero no logro comprender. Protégeme de la envidia, del odio, de las trampas disfrazadas de oportunidad y de todo lo que quiera tocar mi vida sin venir de la luz. Inspírame lo que debo decir y lo que debo callar. Enséñame cómo actuar, qué decisiones tomar y qué caminos elegir. Guíame para hacer lo correcto, para cuidar mi alma y no dañar a los demás.
Amén 🙏
Los tiempos de Dios no solo son perfectos; son justos, sabios y llegan siempre cuando el corazón está listo para agradecer lo que un día pediste con tanta fe.
Imagínate mirar atrás un día y darte cuenta de que fuiste lo suficientemente valiente para perseguir la vida que realmente querías, y con la ayuda y la gracia de Dios pudiste lograrlo.
Aprende a ser exclusivo en la vida, no por arrogancia, sino por sabiduría. Tu tiempo, tu energía, tu esencia, son tesoros que merecen ser cuidados por ti con recelo. No todos tienen las mismas intenciones que tú. Ni todos caminan con la misma luz.