No abortes. Ten niños.
Que si luego los abusan los curas, nos quedamos callados.
Que si luego son gays, los rechazamos.
Que si los reclutan, los bombardeamos.
Que si terminan en situación de calle, serán “desechables”.
Que si nacen pobres, les diremos que les falta esfuerzo.
❤️🇨🇴 “Yo tengo una ley de vida: nada es para siempre. Hay momentos buenos y los hay malos. Pensé que mi vida se había acabado y ya voy para 22 años. Vamos pa’ lante”
🙏🏻 El inmenso profesor Luis Fernando Montoya y su mensaje a #Colombia, después del terremoto
🇨🇴🫰🏼¡SOMOS MILES! Debido a un saboteo en los anteriores formularios, hemos cambiado de plataforma para recibir más firmas que apoyan la Acción de Nulidad; pediremos que se suspenda la ceremonia de posesión de Abelardo de la Espriella el 7 de agosto. REENVÍA ESTE MENSAJE
FORMULARIO 6 ⬇️
https://t.co/7L7os9p9n9
Ante el llamado del presidente electo Abelardo de la Espriella donde menciona que hay que "ponerse las botas por la patria" y "prestar servicio militar" es importante recordar que en Colombia existe un derecho que muchas veces se desconoce: la objeción de conciencia🧵
Hay follón entre estadounidenses y europeos con que si usamos mucho o poco o nada el aire acondicionado.
Pues mirad lo que os digo, hace 2400 años, en Persia, ya inventaron una manera de refrescarse: fabricaban hielo EN EL DESIERTO.
Esta es la historia:
Imaginad los desiertos de el Dasht-e Kavir y el Dasht-e Lut, en la actual Irán. Son extensiones donde el día castiga con cuarenta grados largos y la tierra parece el recuerdo de un mar que se evaporó de pura desesperación. Imaginad ahora, brotando de la arena parda, una colina de barro con forma de colmena gigante o de teta apuntando al cielo, una cosa con pinta de cosa-que-no-debería-estar-ahí y sin embargo está, lleva siglos estando. Es un yakhchāl, palabra que significa, literalmente, pozo de hielo.
Y dentro de la cúpula, que es de adobe, en mitad del horno, los persas fabricaban hielo. Lo hacían nacer de la noche y de una elegantísima comprensión de la física. Insisto, hace dos mil cuatrocientos años.
El truco era no luchar contra el desierto sino aliarse con su peor enemigo secreto, que es el propio desierto. Porque el desierto es como el matón de una peli americana de institutos, esto es, tiene una debilidad: de noche, cuando el sol se pone, el cielo seco y despejado se convierte en un sumidero. El calor del suelo se escapa hacia arriba, hacia el espacio negro, sin vapor de agua que lo retenga, y la temperatura se desploma. Enfriamiento radiativo, lo llaman los manuales. Venganza nocturna, lo llamaría yo.
El agua se vertía en pozas poco profundas, resguardada por muros orientados de este a oeste que la mantenía en sombra durante el día asesino, y perdía calor hacia el cielo nocturno hasta congelarse. A veces ayudaban sembrando un bloque de hielo traído de las montañas, una semilla de frío, para que el resto cuajara antes. Y al amanecer cortaban las láminas heladas y las bajaban a una cámara subterránea, una suerte de vientre del yakhchāl, donde aguantaban el verano entero.
Porque el vientre era la otra mitad del prodigio. Muros de hasta dos metros de grosor en la base, levantados con sarooj, un mortero de arena, arcilla, clara de huevo, cal, ceniza y pelo de cabra mezclados en proporciones precisas, impermeable y reacio al calor como un monje al pecado.
Bajo tierra, un hueco que en los pozos grandes podía alcanzar miles de metros cúbicos. Arriba, la cúpula con un orificio en lo alto para que el aire caliente se escapara por arriba y arrastrara consigo el bochorno, dejando el fondo frío y quieto.
Porque aquellos persas no conocían la termodinámica pero no tenían la palabra termodinámica, no tenían la palabra albedo, no tenían a Carnot ni a Clausius ni los gráficos del programa Copernicus que hoy nos dicen que Europa se calienta al doble de velocidad que hace cien años. Pero tenían barro, sombra, agua, paciencia y una observación feroz del cielo. Y con eso fabricaban hielo en el infierno.
Nosotros, que sí tenemos la termodinámica entera, que sabemos exactamente por qué la noche del desierto enfría y por qué la dorsal atmosférica nos asa, respondemos a la canícula encendiendo aparatos que devuelven al aire más calor del que extraen de la habitación, exportando el problema al pasillo, a la calle, a la atmósfera, al año que viene, a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. Compramos frío a plazos y no somos conscientes de lo que pagamos a cambio.
Mientras, los yakhchāl siguen en pie, pero ya no se usan. Algunos se conservan por su evidente valor antropológico pero fueron jubilados con la invención del frigorífico—que en persa, por cierto, también se llama yakhchāl, ironía perfecta—. Cuando los miras en fotos, ahí en medio de los desiertos de Irán, nos recuerdan que hubo una vez una manera de combatir el calor que no consistía en fabricar más calor, a veces solo era necesario mirar arriba para entender el cielo nocturno.
Ya para todos es claro que Abelardo de la Espriella es un abogado fascista de la mafia. Pero su marketing electoral no es más que una copia: él compró una franquicia, una receta de la ultraderecha continental. En @SenalColombia hablé de su falsedad, su fragilidad, su brutalidad⬇️
He leído el programa de @DELAESPRIELLAE y lo he comparado con los programas de la derecha en otros países. No es oro todo lo que reluce y los pueblos que se equivocaron, hoy andan en las calles protestando y recibiendo plomo. Entre @IvanCepedaCast y el "matagatos" no hay dudas.
Yo en general soy una persona bastante tranquila con los afectos, tengo y he tenido amigos y parejas de casi todas las corrientes políticas, sentarme a tomar trago con alguien que piense distinto a mí me parece el plan de la vida, pero con el fascismo sí trazo una línea divisoria tajante. El fascismo no es una posición política respetable, es un sistema de creencias contra la humanidad que debe ser erradicado de raíz. El que piense si quiera que hay un matiz en ello es mi enemigo y el enemigo de la totalidad de la vida en la tierra. Punto.
A esta hora en dos domingos estarán cerrándose las urnas. Con 12 millones de votos ganamos en Primera vuelta.
PERO OJO PARA LOGRARLO:
Este 31 de mayo nadie cumple años, nadie se enferma, nadie tiene almuerzo familiar, nadie viaja, todos alistan paraguas, nadie rumbea el día anterior, el día antes revisan las llantas de los carros, de las motos, de las ciclas, nadie se pincha, cada uno lleva a votar a otra persona.
Que no haya un solo pretexto para salir a votar: o ganamos en primera o a lamentarnos una década el no haber hecho un esfuerzo más. Es en serio. ¡Hagámoslo!