Sobre la triple hamburguesa tengo que decir esto:
Doña Magaly Belalcázar, eco feminista, defensora de la Amazonia, una vez me dijo algo que me marcó tanto que lo puedo decir casi textual:
"Mire Javier es que a ustedes, los hombres, hasta en la comida son privilegiados. Llegan de visita y les sirven más que a las mujeres y todavía les ofrecen de repetir cuando terminan. A nosotras, jamás nos dicen que si queremos más, nos sirven poquito y antes quieren que le dejemos bocado a ustedes. En las mismas familias, al papá y a los hijos hombres la mamá y la abuela les sirven más que a las mujeres de la familia. Hay un pensamiento machista de que las mujeres deben comer más poquito que los hombres. Y sabe qué, Javier, eso me indigna, porque he visto cómo, muchas veces, las mujeres jóvenes quedan con hambre y les da pena decir que quieren más porque las van a criticar, mientras tienen que ver cómo a ustedes les dan de repetir".
Basta de hablar de las hamburguesas: hablemos de cómo los hombres las han dejado endeudadas, se les ha metido en su casa, pagando cuotas de su carro o de su moto, las han dejado en bancarrota, amenazada por un gota a gota o simplemente han ejercido violencia económica. ¡Las leo!
Tengo 27 años.
Me compré una hamburguesa triple carne en combo.
No “sugar daddy”.
No “tuve suerte”.
Me puse una meta y la alcancé.
Disciplina, conciencia y prioridades.
Dizque “cesó la horrible noche” dice alguien en la comodidad de su casa en una ciudad del centro del país.
Ustedes qué van a saber cuál es la horrible noche, yo tampoco sé, pero al menos soy consciente de que no puedo hablar por toda la gente que sí vive la violencia día a día.