Ata a tu puto perro. A menos que seas capaz de controlarlo en el 100% de las situaciones para evitar que invada el espacio vital de otra persona o de otro animal, ÁTALO. "Pero mi perro no hace nada" da igual, es una cuestión de RESPETO
le dije a mi psicóloga que sentía que habían personas que no reconocían todo el esfuerzo que hago por ellos y me contestó: “a veces estamos tan presentes que nos volvemos invisibles, porque siempre estamos” Y la verdad que me pego una patada en el corazón y otra en la cabeza.