Irene Montero se pueda pillar el Falcon para ir a Nueva York a hacer tareas que son de más que cuestionable utilidad y tú con miedo de desgravarte un billete de avión en la empresa.
Hoy es el día en el que miles de ejecutivas estadounidenses que odian la Navidad se quedarán atrapadas en un pequeño pueblo de Vermont por una avería en su coche o por la cancelación de un vuelo. Allí, recuperarán la ilusión por las fiestas y se enamorarán de un veterinario.