Toda la vida voy a ser de Independiente. Eso no está en discusión.
Pero justamente porque uno quiere al club, hay momentos en los que tiene que dejar de mirar solamente con el corazón y animarse a decir lo que ve. Y lo que vemos hoy es un desastre.
Hay dirigentes que parecen haber perdido hasta la vergüenza. Y también hay buena parte de quienes se presentan como oposición que, en lugar de construir una alternativa seria, parecen estar más preocupados por ocupar el lugar que eventualmente quede vacío.
Porque una cosa es querer sacar a Independiente de donde está. Y otra, bastante distinta, es querer ser quien lo saque.
Entiendo la ansiedad. Entiendo a los que quieren que alguien de afuera aparezca, dé la cara y diga de una vez: “Yo me hago cargo”. En un club como Independiente, cuando la situación se vuelve insoportable, cualquier promesa de salvación empieza a sonar como música.
Pero Independiente no necesita salvadores.
Necesita un proyecto.
Necesita gente que sepa dónde está parada, que conozca el tamaño del problema, que tenga un equipo preparado y, sobre todo, que haya pensado qué hacer el día después de ganar una elección.
Hacerse cargo de Independiente no es solamente sentarse en el sillón presidencial. Es entrar a un club que necesita ser reconstruido desde muchos lugares al mismo tiempo. Y para eso no alcanza con tener buenas intenciones, contactos, nombre o popularidad.
Hay que tener un plan estratégico.
Un plan deportivo. Económico. Institucional. Social. Comunicacional. Hay que saber qué hacer con las inferiores, con las deudas, con el estadio, con los socios, con los empleados, con los contratos y con una estructura que durante demasiado tiempo parece haber sido utilizada en beneficio de unos pocos.
Y también hay que tener algo que hoy parece cada vez más escaso: paciencia y compromiso.
Independiente no se va a arreglar en una conferencia de prensa ni en una campaña electoral. No se va a reconstruir con una frase ingeniosa, una foto con ídolos o una promesa de “volver a ser”.
Volver a ser Independiente va a llevar tiempo.
Y la verdadera muestra de amor por el club es justamente esa: no apurarse.
No meterse porque “es ahora o nunca”. No lanzarse porque otros lo están pidiendo. No confundirse entre la necesidad legítima de cambiar y la tentación personal de ocupar un lugar.
A Independiente ya le hicieron demasiado daño los que confundieron el club con una oportunidad.
Ahora necesita personas dispuestas a entender que, antes de preguntarse quién va a ser el próximo presidente, hay que preguntarse qué Independiente queremos reconstruir.
Nuestro club no necesita otro nombre. Su nombre lo dice TODO.
Nuestro club necesita un rumbo. Y si para encontrarlo hay que esperar, pensar, discutir, armar equipos y preparar un proyecto serio, habrá que hacerlo.
Los hinchas tendremos que soportar un tiempo más de incertidumbre, lo que no podemos tolerar es volver a equivocarnos…
Papelón gigante de Independiente. Tiró su temporada a la basura en dos partidos:
Tiene dirigentes que no quieren a su club.
Su DT no le dio forma de juego en un año.
Sus jugadores declararon hace tres días que la Copa Argentina era su prioridad y hoy erraron un penal y le hicieron el gol en el contraataque con goleada de por medio.
Un final acorde a la pésima gestión de sus dirigentes.
Independiente navega en la mediocridad.
@santiwaddle Jajaja además como si los hubiera traído a 1 palo y los vendió a 15 el chorro este. A uno lo regalo , al otro lo está por regalar y el otro llegó hace 6 meses y ya quiso hacer otro negocio
Tuvo en sus manos tantos imposibles hechos realidad, que no soy nadie para asegurar que fue su último partido en un mundial. O quizás sea la irreverencia de mi deseo, que deslealmente quiera extender algo más por mi que por el.
Su historia es tan perfecta, que se permitió un supuesto final más infeliz que feliz. Su carrera es tan sobresaliente, como ninguna de todas las carreras que fueron y son sobresalientes, sus cifras son tan normalizadas como impropias de la realidad. Su superación y su insistencia, son un legado nacional por generaciones. Un legado que atravesó todas las fronteras. Su intención, su obstinación y su fe movieron los cimientos del planeta.
Messi es la expresión fantástica de este juego, y es un genio afuera de la cancha. No solo me pregunto como hizo lo que hizo, y hace lo que hace, adentro del campo, sino que además, como siguió siendo terrenal con un mundo a sus pies.
Messi llora como el niño que quiere seguir jugando cuando no lo dejan. Es un sacrilegio que el juego se detenga. Para el. Y, deslealmente, para nosotros. Una vez más fue su mundial. Gracias.
@panquimolina Casi imposible cuando fueron tan parejos todos pero voy a intentarlo.
1 Messi
2 dibu
3 Julián
4 Enzo
5 Alexis
6 di María
7 Otamendi
8 de paul
9 cuti
10 tagliafico
11 molina