📍 El asesinato de Carolina Flores a manos de su suegra debería replantear en la sociedad mexicana los principios de convivencia familiar que muchos defienden, incluyendo la enferma codependencia entre madres e hijos en edad adulta. Algo está muy mal, tanto en el caso de Teotihuacán, como en el caso de Carolina, y no es únicamente un tornillo zafado: es claro que hay factores que nutren un contexto de violencia extrema contenida, que desafortunadamente se expresa en la práctica cada vez con mayor frecuencia.
No sol solo "los narcos", ni es nada más "entre ellos". No. Es la persistente fascinación de esta sociedad por las películas de terror; la ausencia de vida espiritual/religiosa plena y vigente; la carencia de liderazgos moralmente admirables; la trivialización de las fuentes de entretenimiento; el alejamiento del arte; el desprecio por el esfuerzo, el mérito y las jerarquías; etc. Es la vida vacía.
Una sociedad cuyas personas cargan en el pantalón de la pijama una pistola y la descargan contra su nuera en cualquier mañana; o en la que un tipo secuestra turistas en una pirámide para sacrificarlos tiene más que enfermos mentales: tiene desequilibrios sistémicos y falta de límites conductuales. El Estado tiene responsabilidades, sí; pero nosotros, como sociedad, tenemos el deber de repensar qué queremos ser como mexicanos.
Descanse en paz Carolina.
🇲🇽
Le dije a mi terapeuta:
“Siento que se me acaba el tiempo para construir la vida que quiero.”
Ni siquiera preguntó por qué.
Ella simplemente me miró con dulzura y dijo:
No, el problema no es que un padre quiera celebrar a su princesita.
Si un empresario honesto trabaja toda su vida y decide gastar 45 millones de pesos en los XV de su hija, es su dinero y está en todo su derecho.
El problema es cuando ese lujo ocurre en uno de los estados más pobres del país y la sospecha inevitable es que ese dinero no salió del trabajo, sino del erario.
Cuando empresas públicas como PEMEX están en crisis, mientras hay hospitales sin medicinas, escuelas abandonadas, la seguridad nula, emprendedores que no encuentran apoyo… ver contratos millonarios caer siempre en los mismos círculos y después ver fiestas de millones genera indignación.
Y lo más preocupante no es la fiesta.
Lo más preocupante es ver cómo poco a poco nos quieren convencer de que no pasa nada, de que “cada quien gasta su dinero como quiere” y que cuestionar eso es envidia o resentimiento.
No.
Porque cuando el dinero público termina convertido en lujo privado, lo que estamos viendo no es una celebración o a una niña feliz.
Es corrupción normalizada.
Y un país que normaliza la corrupción termina perdiendo mucho más que dinero: termina perdiendo su futuro.
¿Sabra @Claudiashein el pedo en el que están metidos?
Las comunicaciones por parte del Estado son lamentables
México escucha claramente este mensaje
Nadie más te lo va a decir con esta claridad