Hoy se publica un informe en el que estimamos cuánto paga en impuestos y cuánto recibe del Estado cada grupo de edad en España. Los microdatos de encuestas a hogares nos dicen cómo se reparte por edades cada impuesto y cada prestación, y ajustamos esas cifras para que, sumadas sobre toda la población, coincidan con la recaudación y el gasto público observados en 2024. Cotejamos este reparto por edades con el que se obtiene a partir de una gran base de microdatos de declaraciones de IRPF (que sale muy parecido).
El ciclo vital fiscal tiene la forma que cabe esperar: un individuo representativo es receptor neto del sector público durante la infancia y la vejez, y contribuyente neto durante la vida laboral. En promedio, el saldo fiscal asignable por edad alcanza su máximo en torno a los 50 años, con una aportación neta positiva de unos 11.000€ anuales, y cae a un déficit de unos 16.000€ al llegar a los 70.
En un año dado, solo en torno al 41% de la población es contribuyente neto, es decir, aporta en impuestos más de lo que recibe en transferencias. Entre quienes tienen entre 25 y 64 años, la cifra sube al 68%, lo que genera un excedente que financia las transferencias hacia los grupos dependientes: niños y, sobre todo, mayores.
Por este motivo, el equilibrio del sistema de transferencias español depende de la realidad demográfica, y esa realidad está cambiando. Hoy hay en torno a 1,9 personas en edad de trabajar por cada dependiente, pero las proyecciones del INE la reducen a 1,33 en 2050 (1,38 en la actualización publicada el mes pasado). A medida que gane peso la población mayor crecerá también la factura de las transferencias que hay que financiar. Estimamos que en 2024 el saldo fiscal asignable por edad ya es negativo, en torno a -30.000 millones de euros, un -1,9% del PIB.
Para ver hacia dónde vamos, elaboramos un motor demográfico propio que proyecta la población española hasta 2050 bajo distintos supuestos de inmigración y de fecundidad. La idea es no limitarnos a envejecer la pirámide actual, sino dejar que cambien a la vez varias dimensiones que afectan al saldo fiscal: la estructura de edades, el nivel educativo de la población y el peso de la población de origen extranjero. Para recoger estas tendencias, desagregamos los perfiles fiscales por nivel educativo y los aplicamos a la población proyectada teniendo en cuenta cómo evoluciona su composición, diferenciando entre la población nativa y los nacidos en el extranjero. Esto nos permite estimar cuánto contribuye cada factor al cambio del saldo fiscal: el envejecimiento, la mejora del nivel educativo, un mayor saldo migratorio o una fecundidad más alta.
El objetivo de este análisis no es ofrecer una predicción de cuál será el saldo fiscal de España en 2050, sino responder a una pregunta concreta: ¿qué saldo fiscal tendría el sistema actual de impuestos y prestaciones si se aplicara sobre la estructura de población proyectada para 2050? En nuestro escenario central, esa estructura demográfica arroja un saldo fiscal negativo, en torno al -6,8% del PIB.
La inmigración suele mencionarse como una de las principales soluciones al envejecimiento y a sus consecuencias fiscales. Nuestros resultados sugieren que, si bien la entrada de inmigrantes mejora el saldo fiscal de forma apreciable frente a un escenario de saldo migratorio nulo (del -8,5% al -6,8% del PIB en 2050), pasar de un saldo migratorio moderado a uno alto apenas lo mejora más (del -6,8% al -6,1%). La razón es que la ventaja que ofrece la inmigración está limitada por tres factores. Primero, cada nueva entrada suma adultos en edad de trabajar que contribuyen, pero que llegan acompañados de hijos dependientes. Segundo, la población nacida en el extranjero tiene de media un nivel educativo más bajo que la nativa, lo que se traduce en un saldo fiscal por persona menor. Por último, la ventaja es transitoria: los inmigrantes que hoy están en edad de trabajar también se jubilarán y pasarán a cobrar pensiones.
Ese primer factor, los hijos, conecta con la otra palanca demográfica que suele proponerse: la natalidad. ¿No sería bueno para las cuentas públicas que naciesen más niños? Pues sí y no. España tiene una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo (1,1 hijos por mujer en 2024, frente al 2,1 del nivel de reemplazo), y a largo plazo una fecundidad más alta estabilizaría la pirámide poblacional en una estructura demográfica más favorable. Pero de aquí a 2050 el efecto es el contrario: un aumento sostenido de la tasa de fecundidad hasta un nuevo nivel de equilibrio añadiría población dependiente infantil sobre una pirámide ya muy envejecida, y empeoraría el saldo fiscal. El retorno fiscal de un aumento de la fecundidad solo se materializaría en la segunda mitad del siglo, cuando esas nuevas cohortes más numerosas entren en el mercado de trabajo y engrosen la proporción de población contribuyente.
Si bien buena parte de este análisis gira en torno a la demografía, también dedicamos espacio a explicar que el grueso del desequilibrio viene en realidad del diseño de nuestro sistema de pensiones, y que su origen es más actuarial que estrictamente demográfico: la rentabilidad implícita que prometen sus reglas actuales supera la que la economía puede sostener con los ingresos que genera hoy y los que se esperan a futuro. Es, en el fondo, una generosidad que el sistema no puede financiar de forma indefinida. En el informe exploramos varias vías de reforma para reconducirlo, desde alargar las carreras laborales hasta vincular la edad de jubilación a la esperanza de vida o transitar hacia un sistema de cuentas nocionales.
El envejecimiento de la población intensificará las tensiones fiscales en las décadas venideras. Ese coste alguien tendrá que asumirlo, y cómo se reparte entre las generaciones actuales y las futuras es, ante todo, una cuestión de equidad intergeneracional. Los responsables de política económica harían bien en incorporar esa dimensión en el diseño de las próximas reformas del sistema de protección social, antes de que el grueso de la presión demográfica se materialice.
Todo esto y más se puede trastear en https://t.co/JEvBuG3TdP, incluyendo un pequeño panel interactivo donde podéis ver cómo cambia el saldo fiscal a futuro modificando los supuestos de fecundidad e inmigración con nuestro motor de proyecciones demográficas.
Enlace al informe completo: https://t.co/YsX69VoKV0
@miguel_almunia@JorgeGalindo
“No es roja porque está en el 88’ y se carga el partido, es una mala gestión del árbitro”
Cuando esto pasó en el 93’ no vimos las mismas quejas
https://t.co/rYRawURofz
Si te llamas Cayo Julio C. y estás casado con Calpurnia hazle caso y no vayas hoy al Senado, que te la van a liar parda en el Teatro de Pompeyo.
Ojalá Internet haga su magia.
🇮🇹 Toda Italia se ha emocionado con el anuncio navideño de Poste Italiane.
Un niño intenta enviar un paquete a su abuelo que ya no está.
En la etiqueta, una dirección imposible y perfecta:
“Para el abuelo Pino. Cielo. Calle Nube”.
¿Tan difícil sería que (como ocurre en países normales) en las tertulias de radio y TV, en vez de periodistas militantes de unos y otros partidos hubiera expertos reales en el asunto del día, como historiadores, economistas, ingenieros y gente que de verdad sepa de qué habla?