Solo tengamos aquellas actitudes que sentimos que nosotros nos merecemos tener, no la que el otro se merece recibir.
Si te mereces una traición por traicionarme, yo no me merezco ser un traidor.
Nuestros actos solo nos definen a nosotros
Si supieran cuánto tiempo, esfuerzo, ansiedad y lágrimas cuesta volver a reconstruirse, entenderían porque hay que tener tanto cuidado al elegir quien entra a nuestras vidas