La historia de Marta y María siempre me enseña algo importante. Marta estaba ocupada, preocupándose por todo lo que había que hacer, mientras que María estaba sentada a los pies de Jesús.
¿Cuántos de nosotros somos como Marta, preocupándonos constantemente, haciendo planes y tratando de resolverlo todo por nuestra cuenta?
A veces, Dios no nos está pidiendo que hagamos más. A veces, nos está pidiendo que nos sentemos con Él por más tiempo, que estemos quietos, que confiemos y que recordemos que Su presencia es más importante que nuestra productividad.
Si últimamente te has sentido abrumado, quizá lo que tu alma necesita no es completar otra tarea, sino pasar más tiempo con Dios. 🙏❤️