En la foto, Guillermo se estaba despidiendo de los hinchas de Boca. Tenía 33 años y, en ese momento, había ganado 3 Libertadores y 2 Intercontinentales. No tenía lugar en el equipo y decidió salir a buscar rodaje. No quería cobrar un sueldo sin poder jugar.
Russo lo había puesto por detrás de Palacio y Mondaini. No le importaron los pergaminos del Melli ni nada por el estilo. Sólo priorizó al club y puso al escudo por sobre los nombres. La decisión era acertada. Y Guillermo, con mucha dignidad, la aceptó y se fue a la MLS.
Hoy, ese mismo DT, mantiene de titular a Cavani, que tiene 38 años, no ganó nada en el club y es el peor delantero de todo el fútbol argentino.
Todo en Boca es un delirio, una constante falta de respeto al escudo y un desprestigio imposible de dimensionar.