La obsesión con la bota de oro y el récord goleador en Mundiales cuando mañana a la tarde jugás la final del mundo en el último partido de Messi con Argentina. Me lo van a tener que explicar, eh. Basta de récords y premios individuales, muchachos, eso es algo impuesto.
El festejo de un tipo que hace el empate pero ya sabe que te va a ganar el partido y le chupa la pija tener que volver a Inglaterra a que lo puteen todas las hinchadas.
Lo que le sigue a tener aura.
La exigencia sobreactuada es una moda exasperante. Equipos como Paraguay y Ecuador que deberían agradecer por estar en un mundial, hablan de “falta de respeto a su historia”.
El 4 de Paraguay es EL OREJA CÁCERES