Que Borges nunca recibiera el Nobel de Literatura ni las Abuelas el de la Paz explica un poco por qué de repente nos convertimos en el chivo expiatorio perfecto: no somos ni lo suficientemente pobres para dar lástima ni lo suficientemente ricos para poner las reglas de juego.
Toda la vida nos quisieron hacer creer que por ser sudacas teníamos que agachar la cabeza, confundiendo humildad con sumisión.
Esto decía Domingo Faustino Sarmiento hace 180 años‼️
Ahora les toca ponerse del lado del país más colonialista e invasor de la historia. A ustedes, los dueños de la moral y el buen gusto. Vayan, nomás. Acá tenemos la Virgen de Luján, los paraguayos, bangladesíes y algunos ecuatorianos. No necesitamos nada más.