Amoré mío
¿Sabes una cosa?
En estos días me ha dado por pensar muchas cosas, muchas de las cuales me tienen muy intrigado y quisiera saber la verdad. ¿A qué saben tus labios? ¿Tus ojos son azucarados?
continúa...
Carta a mi futura mujer
Aún no te conozco, aún no me conoces, quizá ya nos conocemos, y aun así, no somos pareja, pero, el día que así lo decidamos no quiero que seas mía, quiero que sigas siendo tuya, porque no quiero ser tuyo, quiero seguir siendo mío... (Continúa)
Desearía que el día tuviera 48 horas, la mitad para ti y el resto para vivirte. Te quisiera guardar en un atardecer en este viento de abril, pero en este sol tus labios y los míos aún están ausentes.
Algo estamos haciendo mal si estamos en el mismo lugar pero en camas distintas. Deberíamos estar jugando con nuestras manos en lugar de usarlas para enviarnos mensajes o diciéndonos a besos las palabras que tanto queremos escuchar, como decirnos “te amo”.
Es increíble que existiendo más de 7, 350 millones de personas en mundo usted y yo hayamos tenido la dicha de conocernos, gustarnos y amarnos. No entiendo, ¿Tantas vidas, tantos mundos, tantos siglos y coincidir? ¡Vaya suerte que tenemos!
Usted no debería hablar en ese tono, emanar ese perfume que me está volviendo loco. Usted no se da cuenta que es otoño en primavera, que cada luna nueva no hace más que florecerla. Usted en éste mundo es perfecta; como la luna llena, como los girasoles, como la vida entera.
Te aseguro —Amor mío— que para leer los más hermosos poemas de amor debes cerrar los ojos, quitarte la ropa, aguzar la piel y el tacto, estar alerta a los aromas, y deslizarte despacio entre mis sábanas.
Déjame aspirar tu codiciado y enervante aroma de fémina intacta. Deja mis lianas de tentáculos ávidos recorrer ansiosas tu estructura erógena. Déjame palpar las prominencias túrgidas y succionar, violento y tierno, las eréctiles amenazas de tu geometría.
Ni cada uno tiene lo que se merece, ni recoges lo que siembras, ni te aman, como tú amas, ni que la madre. Así que el dinero que te gastas en libros con frasecitas de autoayuda es mejor gastárselo en cerveza.
@OdiAlg Pink Floyd es mi válvula de escape cuando no puedo pensar, cuando me bloqueó para hacer algo. Sin duda alguna es mi terapia para dejar fluir mis ideas. Saludos.