Esta vez fue en el Hospital Siglo XXI, Juan ya tenía acceso al hospital de Oncología, llegamos a urgencias y lo ingresaron de inmediato.
Salió un doctor a solicitar el consentimiento de un familiar para intubarlo en caso de ser necesario. Dije que sí.
Recuerdo bien que vimos "David Holmes, el niño que vivió" y Juan dijo: "bro, te entiendo. El puto dolor no deja ser ni hacer." Más o menos como a las 5pm noté que tenía los pies muy hinchados y entre su mamá y yo convencimos de ir al hospital.
Entonces lo escuché respirar de nuevo y le conté sobre mi sueño. Me dijo: "yo también soñé contigo, pero estoy cansado bonita, necesito descansar. Necesito dormir."
Todavía puedo sentir la desesperación que tuve en mi sueño, quería decirle que se sentara a mi lado, que lo amaba mucho; ese desespero me despertó y lo vi ahí inmóvil. No respiraba.
Le pedí que no se fuera, que estaba en nuestra casa y ninguno de los dos podíamos irnos de ahí.