yo cuando no ocupo lugares a los que aspiro: que inútil que soy soy una mierda una vergüenza
yo cuando si ocupo lugares a los que aspiro: jaja flasharon ni idea les habré caído simpático
Te agrego a mejores amigos y hay dos opciones o te reís y te termino de gustar o te decepcionas y te das cuenta que soy más boludo de lo que pensabas
choose your fighter
me da gracia q q te guste salir de joda y bailar siendo mujer esté tan asociado a ser trola cuando yo me siento espiritualmente ese tío pelado en el quince q se ponía la corbata en la cabeza cuando sonaba auténticos decadentes
Cada aprox 2/3 semanas tengo que enfrentarme a la realidad (mi depresión) y la conclusión medio q siempre es "naaa estoy grande para esto y tengo que hacer cosas"
estoy hace 15 minutos viendo que foto de perfil poner en whatsapp ninguna refleja lo que quiero reflejar o sea una tipa divertida pero responsable y muy cómica
la vida me exige muchísimo
Quizás si dejaran de pensar el feminismo como una corrección moral de las almas y lo empiecen a pensar como modificación de las relaciones de poder y dominación se dejen de hacer preguntas inconducentes.
Roland Barthes nos presenta al enamorado casi como un preso del lenguaje. Incluso en la ausencia del Otro amado, el enamorado no puede prescindir de este y acude al lenguaje: habla sólo, inventa escenarios; atribuye significados al silencio, intenta palparlo de lenguaje.
ningún vínculo romántico me ha visto de la forma en la que me ven mis amigos. A veces se me olvida, que la mayor prueba de amor la tengo conmigo todos los días, en los momentos chiquitos y en los importantes. De forma callada o tremendamente estridente, estoy rodeada de amor
Qué lastima las nociones que usan la mayoria de las personas para definir su padecimiento (bajo cortisol, la dopamina, el apego, etc). Encuentran algo que les da una explicación y se cierran ahí. No hay significante, hay signo. Con lo importante que es hacer hablar al sujeto,
Un amor más allá del amor,
por encima del rito del vínculo,
más allá del juego siniestro
de la soledad y de la compañía.
Un amor que no necesite regreso,
pero tampoco partida.
Un amor no sometido
a los fogonazos de ir y de volver,
de estar despiertos o dormidos,
de llamar o callar.
Un amor para estar juntos
o para no estarlo
pero también para todas las posiciones
intermedias.
Un amor como abrir los ojos.
Y quizá también como cerrarlos.
Un amor más allá del amor.
Roberto Juarroz