Hoy visité al Santísimo, como cada jueves.
Al entrar, vi a una mujer arrodillada muy cerca de Jesús, llorando con un profundo dolor. Me acerqué, toqué su hombro y solo le dije:
“Él te va a ayudar. Él te ama.”
Le di unos Kleenex y regresé a mi lugar para hacer oración.
Unos minutos después se acercó para devolverme los pañuelos. Le dije que se los quedara y le repetí:
“No sé qué estés viviendo, pero todo va a estar bien. Él nunca te abandona.”
Entonces me respondió:
“No lo conocía.”
Con una sonrisa le dije:
”¡Uf… de lo que te has perdido! Llevo más de diez años visitándolo cada jueves y puedo decir que Dios ha sido infinitamente bueno conmigo. Me ha sostenido, me ha dado paz, salud, trabajo y una familia a la que amo. Acércate a Él. Visítalo. Habla con Él. Estoy segura de que poco a poco encontrarás las respuestas que hoy buscas.”
Antes de irse me pidió un abrazo. Nos abrazamos y sentí que, a través de ese abrazo, Dios nos estaba abrazando a las dos.
Antes de despedirnos me dijo que se llama Mariana.
Hoy quiero pedirte un favor: si tienes un momento, haz una oración por ella. Dios conoce su corazón y sabe exactamente lo que necesita.
Y cuando visites al Santísimo, no solo vayas a pedir. Ora también por alguien más. Quizá un día alguien, sin que tú lo sepas, también estará orando por ti.
Dios nunca deja solo a quien lo busca con un corazón sincero. 🤍
Pidió permiso para pasar al baño... y el avión entero se puso de pie.
Vuelo comercial a Tijuana. Fila 14. Un chavo de 17 años con sudadera gris y mochila, como cualquier estudiante que vuelve a casa. Pero no era cualquier estudiante.
Era Gilberto Mora. El niño que acababa de jugarse un MUNDIAL con la del Tri.
Y cuando los pasajeros lo reconocieron, pasó esto: aplausos. Todo el avión. Señoras tocándole el brazo como a un nieto, celulares grabando, y un niño con la camiseta verde parado en el asiento aplaudiéndole al que quiere ser de grande.
¿Y Morita? La mano en el pecho y la cabeza agachada. A los 17 años ya entendió lo que a muchos famosos no les alcanza la vida para entender: la grandeza se carga con humildad.
El triunfo presentido de México, es que ese joven, que se acaba de terminar la Prepa y acaba de aprender a manejar, nos dará muchos motivos de orgullo. El futuro lo esta esperando y un país seguirá sus pasos.
No ganamos la Copa. Pero este jovencito nos tiene volando más alto que ese avión.