Parce qu’aussi surprenant que cela puisse paraître à ceux qui ont eu la riche idée d’accorder la citoyenneté britannique à l’ancien garde du corps du chef du Hamas, il semble que ce dernier ait poursuivi son activité terroriste en télétravail ou si vous préférez en télé-Jihad…
#EmpathieSuicidaire @franceinter
L’éditorialiste @CarolineFourest sur LCI :
« Les réseaux sociaux exercent une pression sur les artistes qui les obligent à prendre position, toujours sur le même thème : uniquement la Palestine et Gaza. Tous les autres crimes du monde et guerres oubliées ne comptent pas.
Et il y a même plus fou que ça : quand des acteurs décident de parler d’une cause dont personne ne parle, comme l’actrice Gillian Anderson qui a fait une vidéo très récemment pour parler du Soudan, où il y a une famine qui continue dans l’indifférence généralisée, elle se fait insulter parce qu’elle n’a pas parlé de Gaza.
On lui a reproché son manque d’empathie pour Gaza simplement parce qu’elle avait de l’empathie pour le Soudan. C’est pour vous dire la folie de l’époque. »
Un constat aussi juste qu’accablant qui se passe de commentaires.
À écouter.
Si vous n’avez toujours compris qui est Francesca Albanese, c’est le moment de relire notre « portrait qui fâche » en accès libre..
@franctireurmag
👉 https://t.co/6jeHlR2rES
📢 : «Cisjordanie : “des sanctions et du cynisme” », le parti pris de notre éditorialiste international Abnousse Shalmani @shalmani_abby
« Les implantations illégales, c’est le fait d’Israéliens fondamentalistes qui fantasment des frontières dessinées par Dieu. »
#Cisjordanie⤵️
🔴🇮🇱🎬 | FAUDA > Interrogé sur le manque d’empathie envers les Palestiniens dans la série, Lior Raz assume le point de vue israélien et déclenche une ovation du public.
« En tant qu’Israéliens et sionistes, nous écrivons une série israélienne du point de vue israélien, et nous invitons les Palestiniens à écrire leur propre série s’ils le souhaitent. »
Une réponse sans détour de Lior Raz, acteur principal et cocréateur de Fauda, alors que la cinquième saison connaît un succès spectaculaire jusque dans le monde arabe.
Réécrite après le massacre du 7-Octobre, cette nouvelle saison s’est hissée n°1 au Liban et dans le Top 10 de nombreux pays arabes et musulmans : Jordanie, Émirats arabes unis, Bahreïn, Qatar, Égypte, Maroc, Oman…
Ses créateurs, Lior Raz et Avi Issacharoff, ont expliqué avoir entièrement réécrit le scénario après le massacre afin d’intégrer cet événement à l’histoire.
📌Fauda, vient de faire plus pour expliquer le 7 octobre aux téléspectateurs que trois ans de diplomatie israélienne.
#Fauda #Israel #Netflix #7Octobre #MoyenOrient
Les artistes qui font rêver ne crient pas des slogans incendiaires sur commande de leurs followers.
Ils prennent le risque d’en perdre pour dire « non » à la meute.
Je préfère Boy George à Macklemore.
L’époque est devenue si bête et violente qu’on en pleure en plateau.
#LCI@24hPujadas
🔗 𝐑𝐞𝐜𝐨𝐦𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐞𝐞𝐫 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐥𝐞𝐭𝐚 𝐞𝐬𝐭𝐚 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐞𝐯𝐢𝐬𝐭𝐚 𝐝𝐞 𝐌𝐚𝐫í𝐚 𝐂𝐨𝐫𝐢𝐧𝐚 𝐌𝐚𝐜𝐡𝐚𝐝𝐨 𝐞𝐧 𝐃𝐞𝐦𝐨𝐜𝐫𝐚𝐭𝐬 𝐑𝐞𝐯𝐢𝐞𝐰.
Tiene varias afirmaciones importantes sobre el momento venezolano, pero hay una pregunta de Riccardo Romani que me parece especialmente relevante.
Le pregunta si es peligroso que la transición dependa hoy en gran medida de Washington y, en particular, del presidente Trump, y qué salvaguardas existen si ese apoyo se debilita o cambia de rumbo.
María Corina responde explicando por qué considera decisivo ese respaldo: habla de la presencia rusa e iraní, de Hamás y Hezbolá, de la guerrilla colombiana y de carteles mexicanos, y describe una estructura con poder, dinero, armas, inteligencia y capacidad de terror. Desde ese diagnóstico sostiene que la acción de Estados Unidos fue determinante para abrir una posibilidad real de transición.
Su respuesta explica con claridad por qué Washington tendría razones para permanecer involucrado. Pero deja abierta la última parte de la pregunta: qué salvaguardas existen si algún día esas prioridades cambian.
Esa diferencia merece atención.
La entrevista, además, toca otros asuntos de enorme importancia: su regreso a Venezuela, un eventual cronograma electoral, cambios en el CNE y el TSJ, la presión internacional, el Estado de derecho, la seguridad jurídica, la reconstrucción institucional y el papel de las Fuerzas Armadas. Vale la pena leerla completa y en contexto.🔗 Les dejo el enlace para que saquen sus propias conclusiones.
https://t.co/Lmc1CR3TG2
𝐋𝐚 𝐑𝐞𝐩ú𝐛𝐥𝐢𝐜𝐚 𝐞𝐦𝐩𝐢𝐞𝐳𝐚 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐧𝐚𝐝𝐢𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞 𝐚 𝐧𝐚𝐝𝐢𝐞
Por Elizabeth Sánchez Vegas
Hay una frase venezolana que durante años hemos pronunciado con la naturalidad de quien pregunta la hora: déjame ver a quién conozco. Sirve para conseguir una cita médica, acelerar un documento, averiguar qué ocurrió con un expediente, resolver un problema en una universidad, encontrar una medicina o lograr que aquello que debería funcionar por procedimiento termine funcionando por intervención. A veces ese contacto salva una vida y otras apenas ahorra una mañana, pero detrás de ambas situaciones se esconde la misma anomalía: cuando para ejercer un derecho necesitamos conocer a alguien, el derecho ya ha comenzado a degradarse en favor.
Quizá una República pueda medirse justamente allí, en el lugar menos solemne imaginable: una ventanilla. No en los discursos presidenciales ni en las ceremonias constitucionales, sino frente a una persona desconocida que presenta los requisitos correctos y recibe exactamente la misma respuesta que recibiría quien está acostumbrado a que las puertas se abran antes de tocar. La sofisticación de un Estado consiste, precisamente, en impedir que un apellido o una llamada alteren el procedimiento y en lograr esa hazaña aparentemente modesta, aunque profundamente civilizatoria, de tratar con idéntica indiferencia al influyente y al anónimo.
Nosotros hicimos durante demasiado tiempo de la “palanca” una institución paralela. Tener contactos parecía una forma de inteligencia; saber “moverse”, una virtud; conocer a la persona correcta, casi una modalidad de patrimonio. Sería simplista atribuirlo siempre a la corrupción, porque muchas veces surgió como defensa frente a burocracias torpes, administraciones indolentes e instituciones que obligaban al ciudadano a improvisar soluciones privadas para atravesar obstáculos públicos. Pero los atajos poseen una extraña capacidad para rediseñar el camino: cuando se vuelven permanentes dejan de ser la excepción y terminan convirtiéndose en sistema. Entonces aparece una desigualdad menos visible que la económica, pero igualmente corrosiva: la que separa a quienes poseen acceso de quienes solo poseen paciencia.
El chavismo no inventó esa inclinación; la encontró disponible y la hipertrofió. Al viejo personalismo añadió lealtad política, obediencia, militancia, cercanía al poder y una red de dependencias que concedió a la intermediación un peso que jamás debería tener frente a un derecho. Lo que antes podía ser una grieta adquirió musculatura estatal. La proximidad comenzó a valer más que la norma y el ciudadano, demasiadas veces, dejó de relacionarse con instituciones para hacerlo con personas que parecían custodiar las llaves de aquello que pertenecía a todos.
El daño más profundo de semejante sistema no está en la cola saltada ni en el trámite acelerado. Está en la destrucción de la confianza en la imparcialidad. Si sospechamos que un concurso ya tiene ganador, dejamos de creer en el concurso; si pensamos que una sentencia puede inclinarse mediante una llamada, dejamos de creer en el juez. Y cuando la regla pierde autoridad moral, ocurre algo especialmente grave: cumplir empieza a parecer ingenuo y burlar el procedimiento adquiere prestigio práctico. Una sociedad entra en problemas serios cuando la legalidad comienza a parecer el camino de los tontos.
En nuestra vida privada queremos exactamente lo contrario. Queremos ser reconocidos, recordados, queridos; queremos que nuestros amigos sepan cuándo cumplimos años, que el médico recuerde nuestra historia y que alguien note nuestra ausencia. Pero frente al Estado deberíamos aspirar a una saludable pérdida de identidad. Allí no debería importar nuestra biografía social, sino nuestra condición jurídica. Hay algo profundamente liberador en entrar a una institución donde nadie sabe quiénes somos y descubrir que eso no disminuye en un milímetro lo que nos corresponde. El ciudadano verdaderamente libre no necesita ser importante para que sus derechos lo sean.
Tal vez allí exista una paradoja que Venezuela tendrá que aprender: una sociedad puede ser cálida y una República debe ser, en cierto sentido, fría. Podemos conservar el abrazo, la amistad, el compadrazgo en su dimensión afectiva, la familia numerosa, el vecino que aparece cuando hace falta y esa propensión tan venezolana a incorporar al desconocido a la conversación como si hubiera llegado tarde a una reunión de amigos. Pero la institución debe permanecer impermeable a ese calor. El amigo puede acompañarnos hasta la puerta; no debería poder abrirla por nosotros. Puede prestarnos dinero, tiempo, casa o consuelo. Lo que no debería poder prestarnos es el Estado. La amistad tiene derecho a preferir; la ley, no.
Y aquí comienza la parte incómoda, porque ya no basta con mirar hacia arriba. Todos reconocemos con admirable lucidez el privilegio ajeno; el propio suele venir vestido con palabras más simpáticas: ayuda, consideración, amistad, sentido práctico. El privilegio posee una notable habilidad para cambiar de nombre cuando nos beneficia. Por eso una cultura republicana no se construye únicamente castigando al gran corrupto, sino también cuando una sociedad pierde el gusto por esa pequeña ventaja que parece inocente precisamente porque esta vez juega a nuestro favor.
Una República también puede reconocerse por la cantidad de ansiedad que deja de producir.
Y no quisiera que para construirla tuviéramos que volvernos menos venezolanos. Al contrario. Que sigamos siendo un país de amigos, sobremesas largas, familias inmensas, vecinos que aparecen con comida, personas que en diez minutos ya se llaman “mi amor” y desconocidos que terminan contándose la vida. Toda esa exuberancia afectiva es una riqueza; lo que debe desaparecer es su función como llave de acceso a lo público.
Y quizá esa sea una hermosa manera de imaginar la República que viene: un país donde tengamos miles de razones para querer conocer a alguien, pero ninguna para necesitar conocerlo.
𝐂𝐨𝐧𝐨𝐜𝐞𝐫 𝐚 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐢𝐞𝐧 𝐯𝐨𝐥𝐯𝐞𝐫á 𝐚 𝐬𝐞𝐫 𝐮𝐧𝐚 𝐬𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞 𝐞𝐧 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚, 𝐧𝐨 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐞𝐧𝐭𝐚𝐣𝐚 𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐚 𝐥𝐞𝐲.
🫶👨⚕️🫶 Comparto este hermoso mensaje porque viene de un médico venezolano joven, sensible, preparado y profundamente comprometido con nuestro país; uno de tantos que nos hacen sentir orgullo y que representan esa Venezuela decente, consciente y luminosa que también existe, resiste y espera su momento.
Confieso que sus palabras me han sacado lágrimas.
Querido @Yavetdj, gracias por tanta generosidad, por leerme con ese cariño y por contarme algo tan íntimo como lo que significó para ti aquel simple gesto de seguirte. A veces uno no alcanza a imaginar lo que puede representar para otra persona una palabra, una respuesta o una cercanía, y saberlo hoy me conmueve profundamente.
Pero quiero devolverte algo de todo lo que me has regalado con este mensaje. Me emociona tu sensibilidad, tu manera de pensar, de escribir, de agradecer, de reconocer al otro y, sobre todo, esa comprensión tan clara de que no basta con querer la libertad: también importa con qué principios, con qué valores y con qué sentido de ciudadanía vamos a construirla.
Venezuela necesitará muchas cosas cuando llegue ese momento, pero necesitará especialmente personas como tú: preparadas, conscientes, sensibles, incapaces de acostumbrarse a la injusticia y dispuestas a poner su talento al servicio de algo más grande que ellas mismas.
También me tocó profundamente lo que dices sobre las palabras. Quienes escribimos sabemos que muchas veces comenzamos haciéndolo para entendernos y terminamos descubriendo que una frase puede acompañar a alguien que ni siquiera conocemos. Si alguna de las mías te ha servido para pensar, para sentirte acompañado o para reafirmar tu amor por Venezuela, me doy por más que agradecida.
Recibo este mensaje como uno de los regalos más hermosos de mi cumpleaños, pero también como una razón más para seguir creyendo en nuestro país y en su gente.
Y ahora sí, me toca pedir un regalo que sé que también es tuyo: que muy pronto podamos cambiar tantas palabras de resistencia por palabras de regreso, de reencuentro, de reconstrucción y de libertad.
Gracias, de corazón. ❤️🇻🇪
"Il y a un cordon sanitaire à placer autour de LFI. Pour Mélenchon, quand Merah a assassiné une gamine juive de 3 ans à bout touchant c'était un 'incident'. C'est la gauche des ténèbres, qui refuse de condamner les enlèvements et meurtres d'enfants par le HAMAS." [Richard Malka]
Un asunto de vital trascendencia para el futuro de la nación venezolana, como lo es disponer internacionalmente de nuestras reservas energéticas, no puede decidirse de espaldas a los venezolanos y menos por quien como Delcy Rodríguez, ostensiblemente carece de legitimidad democrática. Su firma hoy, políticamente no compromete nuestro destino y carece, desde el ángulo constitucional y de todo el ordenamiento jurídico vigente, de fuerza vinculante. A los EEUU le conviene y a los venezolanos nos interesa, que el país avance de inmediato a la 3era fase que de la transición democrática ha diseñado estratégicamente la Casa Blanca. Solo autoridades legítimamente electas por el pueblo venezolano podrán garantizarle a los EEUU y al mundo democrático, relaciones comerciales jurídicamente sólidas, seguras y recíprocamente productivas, tal como en un pasado lo fueron, antes de llegar el chavismo al poder y tal como todos los venezolanos hoy lo anhelan. EEUU y el pueblo de Venezuela deben caminar continentalmente juntos, pues hoy enfrentan, comercial, política e ideológicamente, el mismo enemigo; y, como bien lo afirma y fundamenta Maria Corina Machado, el nuestro circunstancialmente, esta en Miraflores....
📺 Vi con mucha atención la conversación entre @cocando y @vladimirpetit y creo que vale la pena verla completa, porque más que una entrevista es un ejercicio de lectura política sobre lo que puede estar ocurriendo detrás de los anuncios recientes sobre Venezuela.
Casto hace varias de las preguntas más incómodas: si Estados Unidos puede obtener hoy de un gobierno débil concesiones que difícilmente conseguiría de uno plenamente electo; si el nuevo entramado institucional que se discute podría terminar dándole piso jurídico a decisiones tomadas antes de que ese entramado exista; y qué impacto tendrá todo esto sobre la ruta hacia unas elecciones verdaderamente libres.
Vladimir, por su parte, propone una tesis audaz: que no estamos necesariamente viendo la consolidación del esquema actual, sino una etapa transitoria dentro de una operación mayor. Distingue tres maneras distintas de entender la palabra “transición”, interpreta el anuncio petrolero también desde los intereses internos de Estados Unidos y plantea que Delcy Rodríguez podría estar acercándose al final de su utilidad política para Washington.
La conversación se vuelve todavía más interesante cuando ambos entran en el terreno de lo que podría venir después: una eventual salida de los Rodríguez, una fórmula provisional de gobierno, elecciones libres y el papel que podría corresponderle a María Corina Machado. Allí Vladimir deja de limitarse al análisis y se atreve a pronosticar: cree que septiembre y octubre serán meses decisivos y que Venezuela podría estar acercándose al final de la página chavista.
Casto pregunta. Vladimir arriesga respuestas. Y entre ambos dejan sobre la mesa varias de las preguntas que Venezuela tendrá que responder muy pronto. Hay que verlo 👊 https://t.co/WmQhiISoFk