@GunnerMariano 0%, he sido hincha del Arsenal ya más de 25 años, y conociendo la historia del club, su forma de hacer las cosas y su manera de contratar nuevos jugadores, todos sabemos que ese fichaje no es real ni posible, puro humo
Arsenal has been hitting the ground with the way they announce their new signings, let’s take a look at how Arsenal Announced Their Summer Signings. [UPDATED]
A Thread🧵
Eberechi Eze joining from Crystal palace
@Rsonphoto Felicitaciones, hermosa fotografía! 👏📷 Debes sacarla a producción, hay galerias en Quito como Pedro Eljuri que te la pueden imprimir a muy alta resolución y comercializar. Pocas imágenes como esa!
Mi imagen de la niebla entre la basílica y la virgen fue compartida muchas veces. Gracias a todos los que le prestaron atención. Esta es la versión sin recortar… La Basílica del Voto Nacional y La Virgen del Panecillo. #Quito
@ArmeriaGunner De acuerdo! No es para matar el equipo. Pero se sentía que se venía una perdida. No sé sentía la solidez del equipo a la que hemos llegado. Ahora, esperar tranquilos y ojalá Arteta le encuentre la vuelta a la defensa hasta que regrese Saliba
Lastimosamente está perdida se veía llegar. El Arsenal venía en los últimos partidos tambaleando, ganando sin convencer, y sobretodo se siente frágil la defensa. No es algo para matar al equipo, pero si necesitamos recomponernos y encontrar la solución a la defensa.
Respaldar a los indígenas, en serio.
Los indígenas en el Ecuador representan al rededor del siete por ciento de la población. De ellos, el sesenta por ciento vive bajo la línea de pobreza (casi setecientas mil personas). Esta y otras circunstancias convierten a las poblaciones originarias el grupo étnico más vulnerable del país. Para que el prevenido lector comprenda de mejor manera la dimensión del problema, se debe aclarar que un hogar con cabeza de familia indígena tiene tres veces más posibilidades de ser pobre que otros grupos. Los niños están cuatro veces más expuestos a dejar la escuela y dedicarse a trabajar. Provincias de mayoría indígena como Chimborazo, suelen tener tazas de analfabetismo que rondan el 16,07%, e índices de desnutrición que pueden llegar al 48%. Las tierras ocupadas por estas comunidades no necesariamente tienen las mejores características para cultivos de buen alcance, y aquellos grupos dedicados a la agricultura cuentan con escaza tecnificación. Como si estos elementos no fueran lo suficientemente malos, el racismo y la discriminación, internalizados en nuestra sociedad, constituyen formas de oscuridad difíciles de superar.
Ante tales circunstancias sorprende que, en la última década, no se hayan generado demostraciones de fuerza y movilizaciones de grandes dimensiones, como las vividas algunos días. En efecto, los números que describen la problemática en torno a los indígenas, no mejoraron, de forma significativa, durante el correismo, y, de hecho, sus organizaciones, dirigentes, y demandas primarias fueron menospreciadas sólidamente durante diez años. Por supuesto, la inercia de exclusión vivida por aquellas comunidades no mejoró en nada durante el gobierno de Moreno.
Frente a lo dicho anteriormente, respaldar a los indígenas, y hacerlo de forma pública, se hace indispensable. Este ejercicio, sin embargo, es mucho menos sencillo de lo que pareciera. Un respaldo honesto debe abandonar los lugares comunes y las moralidades planas. Estas suelen ser abono para posiciones paternalistas e irrespetuosas que han buscado infantilizar colectivos a los que consideran subalternos. Distanciándome de aquel tipo de discursos, mi respaldo público hacia los indígenas gira en torno a los siguientes puntos:
1. Los indígenas tienen derecho a ser criticados. Hay dos formas en las que se manifiesta el racismo: señalar a un grupo étnico por causa del color de su piel, o no señalarlo por las mismas razones. Durante las últimas manifestaciones, varios intelectuales y militantes se refirieron a los quechuas, shuaras, tsáchilas, y otras comunidades, que recorrieron las calles de quito, como ¨nuestros indígenas¨. Aquella enunciación posesiva lejos de respetarlos los infantilizaba. Adicionalmente se buscó dotarlos de una palestra moral a fin de exonerarlos de su responsabilidad por actos o discursos. Los adultos indígenas merecen ser tratados como tales, ser escuchados, y sus intervenciones deben ser sujetos de debate y crítica como ocurre con los no indígenas. Tampoco es aceptable esconder o minimizar cualquier error en que hayan incurrido.
2. La última movilización no defendió los intereses de las comunidades indígenas.
Si como se vio antes, las grandes problemáticas del movimiento indígena giran en torno a temas como la pobreza focalizada, la desnutrición infantil, el acceso limitado a la educación, los territorios poco eficientes para el cultivo, la baja tecnificación, y el racismo; entonces, mi pregunta para los señores intelectuales indigenistas, que percibieron el último paro como un triunfo, sería: ¿cuál de las mencionadas necesidades fue procesada durante el paro? Se las voy a poner más fácil ¿Cuál de aquellos puntos prioritarios fue por lo menos debatida con las autoridades? ¿Tienen una respuesta para esto?
Independientemente de que estemos de acuerdo o no non los episodios, violentos, que caracterizaron el paro, lo cierto es que en determinado momento el gobierno estuvo completamente vulnerable ante la exigencia de los dirigentes. Y entonces ¿Por qué ninguno de los temas trascendentales, ya mencionados, fue puesto sobre la mesa? No se sugirieron programas focalizados a comunidades pobres. No se habló de becas educativas especiales para este colectivo. No se negoció la compra, y entrega, de tierras aptas para el cultivo. Nadie sugirió el tema de ayudas técnicas para el agro. El debate se centró, únicamente, en torno a el subsidio de combustibles. Asunto, que si bien no era inocuo, favorecía principalmente a la clase media alta y a los traficantes de combustible. Entonces, vale preguntarse, si los intereses vitales de las comunidades indígenas no fueron puestos sobre la mesa ¿qué intereses defendieron sus dirigentes?
3. El interés superior del niño, aplica para niños indígenas Supongamos que el día de mañana decido empezar una cruzada para salvar a las ballenas jorobadas. Supongamos que la estrategia que elijo sea nadar junto a ellas en las costas heladas del cabo de hornos, como una armoniosa manifestación de diálogo acuático inter especista. Supongamos también que para tal empresa llevo conmigo a Farah, mi hija de tres años, quien vestida como la sirenita y dotada de flotadores de hule, bordearía las olas oceánicas en su incansable lucha para detener a los barcos japoneses. Lo más seguro es que, ante tal disparate, recibiría la visita de sendos trabajadores sociales, y tendría un lío de dimensiones épicas. Con toda razón. Las manifestaciones, que impliquen situaciones peligrosas no son lugar para niños, por más justas que sean las causas. Debería ser obvio.
Ahora pregunto ¿no se debería aplicar el mismo principio para los padres y madres que llevaron niños pequeños en sus brazos a una serie de manifestaciones, que en ninguna manera fueron pacíficas, y donde fueron expuestos a balas de goma y gas lacrimógeno? ¿Acaso el interés superior de los niños no aplica para ellos? Apoyar a los indígenas implica también apoyar el interés superior de sus niños, el cual fue vulnerado, tanto por las autoridades como por sus propios custodios. No se puede pretender apoyar a los indígenas, sin priorizar la seguridad de sus niños. Tan simple como eso.
4. El tema ambiental y el estractivismo. Dos demandas se convirtieron en bandera del movimiento indígena durante el correismo. La lucha contra el estractivismo y la insobornable defensa al medio ambiente. Ambos discursos se desplomaron de forma fantástica durante el último paro. La principal exigencia de los dirigentes fue la defensa encarnizada del uso masivo de combustibles fósiles, cuyo origen, sin ningún tipo de discusión, está en los grandes proyectos estractivos. Al parecer los grandes entusiastas de los movimientos ambientalistas, parecen haber olvidado que el día que los gobiernos del mundo se tomen en serio proyectos ambientales ambiciosos como el, green deal, propuesto por la cenadora norteamericana Ocasio Cortez, se requerirán medidas decenas de veces más agresivas para desincentivar el uso de energías que saturan la atmósfera con gases nocivos. Si las dirigencias indígenas no estaban al tanto de los efectos que provocarían medidas tangibles en defensa del medio ambiente, tal vez sea hora que desechen sus enunciados moralistas en torno a ellos. Con sus exigencias de incentivar el uso de combustibles baratos y de fácil acceso, el movimiento indígena dio por clausurado su discurso antagónico a las economías primarias basadas en la minería y los hidrocarburos.
5. El desarrollo no tiene nada de romántico. Uno de los mitos que se viralizó durante el paro, es que los alimentos que se consumen en grandes ciudades como Quito y Guayaquil provienen de las comunidades indígenas. Esto no es verdad. Si así lo fuera los agricultores tradicionales gozarían de ingresos imponentes. Lo cierto es que la mayor parte de la comida proviene de lugares como la Provincia de los Ríos, principal productora de arroz, maíz y fruta del país. Otros insumo como carnes y verduras provienen de experiencias de agricultura moderna e intensiva. Como contraste, el grueso de los cultivos en comunidades indígenas puede considerarse agricultura de subsistencia. La mala noticia es que las formas agrícolas tradicionales son insostenibles.
De acuerdo a datos del XII World Forestry Congress, la agricultura de subsistencia representa, representa la principal causa de deforestación en bosques tropicales con el 63%, mientras el uso de leña para combustible representa el 8%. Es decir, el setenta y uno por ciento de la afectación a bisques tradicionales provienen de las economías tradicionales, la cuales en ninguna medida son ecológicas. Por otro lado la agricultura moderna no solo es menos invasiva para el medio ambiente, (aunque le pueda sonar increíble) si no que de hecho es miles de veces más eficiente a la hora de alimentar grandes poblaciones.
Desde lo dicho anteriormente comunidades indígenas requieren los esfuerzos de actores estatales, empresariales y académicos, así como el trabajo responsable de sus dirigentes para mejorar su desempeño económico. Las técnicas ancestrales de cultivo, y las economías agrarias de subsistencia, no solo que no son sustentables si no que tampoco son sostenibles, y ciertamente están lejos de encajar con el mito de las comunidades originarias como los grandes proveedores de insumos alimenticios, o incluso como los guardianes de los ecosistemas. Esto no es así, aunque decirlo sea una especie de herejía. Solo los sistemas modernos y tecnológicos de cultivo, cada vez más eficientes con el uso de la tierra y el agua pueden afrontar el desafío de alimentar a millones de personas, maximizando recursos al máximo. ¿Queremos apoyar a los indígenas? Apoyemos su inserción a los innegables beneficios de la ciencia y la tecnología.
Los indígenas son individuos. Tanto como usted y yo, cada comunidad indígena contiene sujetos con sueños y aspiraciones individuales. Esto es un hecho y ha sido verificado por cada estudio antropológico serio en las más variadas comunidades. La idea que los indígenas están fatalmente obligados subsistir en entornos colectivistas es parcial. En realidad, sería importante que el amable lector note que en las grandes movilizaciones y paros donde participan organizaciones indígenas, a los únicos a los que se les permite ser individuos es los dirigentes. El resto es percibido como un colectivo de intereses monolíticos. Esta figura es tan engañosa como suponer que sus pensamientos y sentimientos, estimado lector, coinciden exactamente con los de otros miles de asistentes en un partido de fútbol. Apoyar a los indígenas consiste también en respetar sus particularidades y su derecho a hacerse oìr como individuos fuera de una masa ambigua.
No todos quienes adulan a los indígenas, probablemente con algún interés paralelo, buscan su beneficio. El neo indigenismo de una amplia porción de la pretendida intelectualidad local, se han negado a mirarlos de una perspectiva crítica, como a pares. En lugar de ellos los han romantizado, infantilizándolos y demostrando actitudes racistas. En este sentido, la mejor forma de apoyar a nuestros amigos e indígenas es darles la posibilidad de entrar en el juego del diálogo intersubjetivo con los actores sociales y políticos del país en una dinámica de igual a igual. Sin paternalismos. Los desafíos del movimiento indígena, y de los individuos indígenas, son muchos, y para afrontarlos es necesario partir de una crítica profunda y reflexiva. No cabe duda que la sociedad política, civil y económica ha sido responsable de varias formas de exclusión hacia los indígenas, sin embargo este es un excelente momento para que las organizaciones asuman su parte de responsabilidad en la construcción de un contexto más favorable. Es hora de permitirse criticarse a si mismos y superar los pesos poco deseables de una intelectualidad paternalista y una dirigencia con intereses que no siempre coinciden con los de sus representados.
@Chris_Montz Que buena pregunta !! Me tocó cantar la canción en la mente, pero no lo logré 😔... Me tocó irme a buscar la letra en Spotify, no me podía quedar con la intriga 😁