There is a double standard, a decontextualization and a clear bias against Argentina, compared to behavior of other players from other countries in this WC, in the same match, in previous WCs.
Examples:
1) Neither Croatia nor France stayed on the pitch to see Argentina pick the trophy; Argentina did in both occasions
2) Argentina didn't give their back to Spain, they faced their crowd
3) Bellingham reacted like Molina but no one created a whole thesis on English behavior and social issues
4) Rodri celebrated to Molina's (and Silva vs Portugal) face but no one said anything about being a bad winner
5) Gavi hit Paredes from behind but you kept looking at Paredes' reaction
6) Looking back: a Dutch player hit a player on the chest and no one wrote an analysis on Dutch violence; Zidane (still my idol) hit Materazzi on the chest with his head after the latter made a comment about his sister, and no one wrote a full analysis on violence in France or sexism in Italy.
All our players, coaches, journalists, fans congratulated Spain for a very good win, and so do I. All other comments are out of bounds
El país más racista del mundo
Me tiene impresionado nuestro nuevo racismo. Me dieron ganas de escribir sobre eso pero no de publicarlo en algún medio. Prefiero que quede aquí, al alcance de quien quiera leerlo.
Una conciencia nueva recorre el planeta. No lo sabíamos pero ahora sí: el saber progresa incontenible. En estos días he escuchado y leído varias veces que la Argentina es “el país más racista del mundo”. Es cierto que, según dicen esos mismos, queremos ganar todo y no sabemos perder: quizá nos ofrecen este primer lugar para compensar nuestras derrotas futboleras. En cualquier caso la noción es brutal y me dio ganas de contarles cómo es el racismo en la Argentina para que ustedes juzguen. A veces, muy de tanto en tanto, conocer los hechos puede ser una ayuda.
Antes del desembarco de los españoles no se sabe: no queda registro de esa gente, pero eran pocos y vivían en grupos laxos, no había estados, la discriminación era difícil. El primer racismo rioplatense registrado fue, entonces, el de aquellos soldados que llegaron para tratar de ocupar aquellas pampas –habitadas por seres inferiores a los que había que ordenar, educar, catequizar y explotar todo lo posible para salvar sus almas, pobrecitos.
El problema, en toda América, fue que los locales no alcanzaban para extraerlo todo y además se morían casi siempre. Por suerte los grandes del reino dieron con la solución: llevar otros trabajadores.
Entre 1550 y 1800, grosso modo, el reino de España secuestró o hizo secuestrar a tres o cuatro millones de africanos para llevarlos a trabajar a sus colonias americanas. El viaje era duro: alrededor de un tercio moría en alta mar. Para los que llegaban la vida era casi peor: el trabajo de todo el día todos los días para un dueño más o menos implacable según los casos y la estrategia comercial. Algunos pensaban que era mejor negocio cuidar a sus esclavos y explotarlos durante muchos años; otros, que convenía explotarlos más aunque duraran poco, porque tampoco eran tan caros. No estamos hablando de la Edad de piedra en Baluchistán: es aquí mismo y son los grandes reyes cuyos nombres nombran calles y escuelas y orgullos españoles.
Nuestros racismos más extremos tienen su base en este tráfico. Los dueños de los esclavos justificaban su violencia arguyendo que los negros eran inferiores porque eran negros y, al ser inferiores, podían ser secuestrados y reventados a fuerza de trabajo. El racismo como excusa y consecuencia de la explotación.
(Siglos después esa historia incómoda también se solucionaría con un relato simple en que la diferencia venía de la raza o la nacionalidad: los malvados imperialistas europeos abusando de los pobres africanos. Los malvados imperialistas europeos abusaron, por supuesto, de los africanos pobres, pero la diferencia fundamental, una vez más, era la clase: reyes y nobles y poderosos africanos apoyaban y aprovechaban la caza y tráfico de africanos para la exportación. Algunos usaban el mito de la Patria: los capturados eran extranjeros, decían, gentes de otros reinos. Faltaba mucho para que se inventara la negritud, la noción de que todos los africanos tenían en común la raza, el sufrimiento.)
La actual Argentina y su puerto, Buenos Aires, no compraron muchos esclavos: no había minas ni plantaciones donde usarlos. Fueron sobre todo trabajadoras y trabajadores domésticos. Buenos Aires en 1810 tenía menos de 40.000 habitantes; los negros serían unos 10.000. Empezaban las guerras de la independencia contra España y algunos fueron a pelear. La mayoría eran soldados rasos, pero no por ser negros; por ser pobres.
En 1813 una Asamblea Constituyente pre-argentina decretó la “libertad de vientres”. Sonaba a abolición de la esclavitud pero no lo era: significaba que los nuevos hijos de esclavas no serían esclavos pero que los esclavos ya existentes no dejarían de serlo hasta su muerte. Así, los honorables diputados calmaban sus conciencias y los dueños de los esclavos –a menudo ellos mismos– no perdían dinero resignando sus propiedades de dos patas. Solo cuarenta años después la Argentina abolió por fin la esclavitud. Para ese entonces Estados Unidos y Brasil la mantenían como una base decisiva de su economía.
La mayoría de los negros de Buenos Aires no sobrevivió al siglo XIX. En 1865 una “Triple Alianza” de argentinos, brasileños y uruguayos se lanzó a la guerra contra Paraguay para cortar sus veleidades de desarrollo autónomo. En el ejército porteño había soldados negros –y muchos fueron muertos. Lo mismo en la siguiente guerra, cuando los ricos porteños decidieron matar a los indios que vivían en las pampas para apropiarse de sus tierras. Y la puntilla fue, probablemente, la gran epidemia de fiebre amarilla de 1871, que se encarnizó con los negros –porque vivían en los lugares con la peor higiene.
En Argentina, tras todo ese desastre, no quedaron muchos. Ahora, junto con Chile, es el país latinoamericano donde hay menos. Por eso, entre otras cosas, fue patético cuando una serie de medios “serios” de Estados Unidos denunciaron que la Argentina era tan racista que en su selección de fútbol no había ningún jugador negro –en un país donde no llegan al 0,7 por ciento de la población.
Su marca más profunda en la cultura argentina es una palabra: el tango era un lugar donde los negros se juntaban para cantar y bailar. Pero la música del tango es, como casi todo en esas tierras, producto de la mezcla de la inmigración.
En 1880 el país tenía unos dos millones de habitantes; en 1920, alrededor de diez millones: la mayoría eran inmigrantes. Se destacaban los italianos y los españoles pero también había franceses, ingleses, alemanes, polacos, rusos, turcos, sirios, portugueses, griegos, japoneses, tantos más. En esos años la mitad de la población de Buenos Aires había nacido en otra parte y el preámbulo de la Constitución prometía “los beneficios de la Libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”.
Por supuesto, hubo un intento de reacción racista de parte de los ricos argentinos que los habían convocado imaginando que sólo recibirían contadores suizos y poetas toscanos. En cambio llegaron pobres sin educación, mucho anarquista y socialista, gente inconveniente. Hubo peleas pero, a largo plazo, los recién llegados se impusieron.
Y entre ellos se pelearon poco. Siempre hubo chistes y pequeñas reyertas, por supuesto, de tanos y gallegos y moishes y franchutes pero la mezcla sucedió enseguida: fueron comunes, ya desde el principio, las bodas entre gentes de orígenes distintos. Y la escuela pública, gran logro de esos años, fue el mejor instrumento de amalgama, la fábrica incesante de argentinos.
Hacia 1930 el país prosperaba. Seguía siendo el gran exportador de carne y grano, sus latifundios sin vergüenza, pero empezaba a sostener ciertas industrias. El desarrollo necesitaba brazos; los europeos, envueltos en sus crisis y guerras, ya no migraban tanto. Empezaron los desplazamientos internos: millones de argentinos de las provincias –que allí llamamos “el interior”– bajaron a la capital a buscar mejores vidas. Muchos tenían la piel un poco más oscura por viejos mestizajes. Los porteños ricos –y los que querían parecerlo– los llamaron “cabecitas negras”.
Era un racismo sin leyes, social, una pelea –y fue quedando aislado. Pronto el peronismo se ofreció a representar a los recién llegados y ellos lo abrazaron. Con el tiempo el peronismo fue variando –si algo hace es variar todo el tiempo– y buena parte de esos inmigrantes internos se integró. A partir de 1960 –y cada vez más– empezó a fluir otra corriente de ciudadanos de los países limítrofes que llegaban a buscarse la vida. Nunca tuvieron trabas burocráticas o policiales y ahora mismo se supone que son dos o tres millones, si acaso un cinco por ciento del total.
Y sin embargo en ese país en crisis, cuyos ciudadanos eligieron uno de los gobiernos más desagradables del planeta, no hay un uso político del rechazo a estos inmigrantes más recientes. Debe ser que esos politicastros dispuestos a todo lo han hecho medir y descubrieron que los votantes argentinos no lo agradecerían tanto como los españoles o alemanes o italianos o franceses o ingleses. La xenofobia no es, en Argentina, ese tema central que la ultraderecha y la derecha ha impuesto en nuestros países europeos.
Y tiene sentido: en la Argentina, por suerte, no hay pureza posible. Somos pura mezcla, somos los mismos y distintos: no podemos descalificar a ningún otro –porque nosotros mismos somos otros.
Hay, por supuesto, esa discriminación hacia los pobres que está por todas partes y ninguna FIFA, ninguna ONU, ningún gobierno condena. En Madrid, donde muchos inmigrantes islámicos no le pasan bien, el otro día vi una caravana de coches oficiales, brillosos, alemanes, bruta custodia policial, que paraba en la puerta del museo del Prado para que lo visitaran, obviando cualquier cola, cinco o seis jeques impecables. Esos jeques eran tan “moros” cómo cualquier víctima de Vox; la diferencia no está en la piel sino en la caja fuerte.
Yo soy español (una sola vez) y soy argentino (otra sola vez) y también soy un poco polaco, judío, ruso, todas esas cosas que me hacen parecido a algunos y muy distinto de otros que podrían definirse igual. Está claro que en las últimas décadas la Argentina fracasó en muchas cosas. Ya estamos en las semifinales mundiales del fracaso, pero triunfamos en mezclarnos. Por eso no nos resulta fácil ser racistas. Lo siento. Pero, por el amor de dios, no desesperen: si eso es lo que quieren, lo seguiremos intentando.
(Si alguien quiere reproducir estas palabras, sólo debería citar la fuente -o retuitearlas.)
“Me repugna la campaña que invierte los papeles. Parece que el país que es de la OTAN representa a los oprimidos y Argentina desde Latinoamérica representa al Imperio. No hay que dejarse engañar”.
Manu Levin, directo desde España, en TUGO.
Duele muchísimo, no lo voy a negar. Pero haber llegado a otra final y dejar la vida en la cancha no se borra con nada. Orgulloso de pertenecer a este grupo que lo dió todo.
Gracias a todos los argentinos por acompañarnos durante cada paso de este Mundial. Nos hicieron sentir su apoyo desde el primer hasta el último día.
Vamos Argentina, siempre 🇦🇷
🇦🇷 The hate against Messi came out of nowhere, and it has nothing to do with football.
Here's what's actually going on...
Messi lifted the World Cup in December 2022 and the entire planet lost its mind celebrating.
Three and a half years later, a chunk of the internet suddenly decided he's a villain.
Nothing on the pitch changed. Same guy, same career, twenty years of footage anyone can check in under a minute.
What changed is the feed. Villain edits started outperforming legend edits and the algorithm noticed.
A 2018 MIT study tracked 126,000 claims across 3 million X users. False stories spread six times faster than true ones and got retweeted 70% more often. Outrage simply beats accuracy at getting attention.
None of this needs a single big lie either. Illusory truth effect: see a claim enough times and it starts feeling true even when you know it's false, and the effect survives fact checks.
Football is basically the most documented thing on earth. Every match, every angle, every ref decision, all archived. The narrative still won anyway.
If the algorithm can flip public opinion on the most watched athlete alive, it can flip it on anyone with no footage to fall back on.
Source: @LeoMessiFanZone, @therosieum / Writer: Sol
Sir Alex Ferguson on Lionel Messi’s performances at the 2026 FIFA World Cup.
🗣️ “I’ve spent my entire life watching football. I’ve managed against the greatest players, coached some of the best and witnessed generations of talent. But what Lionel Messi is doing at 39 years old is beyond anything I’ve ever seen.”
“Most players at that age are long retired or struggling to keep up with the pace of the modern game. Messi? He’s carrying Argentina to another World Cup final. He isn’t surviving he’s dominating. That’s the difference.”
“People keep asking how he’s still doing it. The answer is simple: his football brain is decades ahead of everyone else. He doesn’t need to outrun you anymore because he’s already seen the next three passes before you’ve taken your first step.”
“Look at this tournament. Every time Argentina needed someone to stand up, Messi answered. When they were under pressure, he demanded the ball. When England thought they had one foot in the final, Messi completely changed the game with two outrageous assists. That’s what greatness looks like.”
“You can organise your defence perfectly, assign two or three players to mark him and spend months analysing every movement he makes. None of it guarantees anything because he only needs one second to destroy ninety minutes of hard work.”
“What amazes me most isn’t the ability it’s the mentality. The bigger the occasion, the calmer he becomes. While everyone else feels the weight of a World Cup, Messi plays as if he was born for these moments. That’s why he keeps breaking hearts and making history.”
“I’ll say something that some people won’t like, but I don’t care. We will never see another footballer like Lionel Messi. When he retires, an era of football retires with him. Players will win Ballons d’Or, score hundreds of goals and lift trophies, but nobody will combine genius, consistency, longevity and humility the way he has.”
“Enjoy every minute he’s still on the pitch, because when Lionel Messi walks away from football, the game will lose a little piece of its soul. There will be great players after him but there will never be another Lionel Messi.
🚨🎙️ England Captain Harry Kane after England’s loss:
“I don’t think I’ll ever understand what just happened out there, if I’m being honest. It’s really tough to take.
Our whole focus this past week was on stopping Lionel Messi. Every meeting, every session — it was all about limiting his impact. And in a way, you look at it and think we did… we stopped him from scoring.
But that’s the thing with him. Even at 39, it’s just unbelievable. You think you’ve done enough, and then he goes and produces two assists — two decisive moments that completely change the game. That’s the level he’s at.
To go from winning the game to losing it in the last seven minutes… it’s devastating. Absolutely devastating. We were in control, we were so close, and then it just turns like that.
The lads are hurting. We’re all disappointed because we know how big this was. But sometimes you come up against a player who can change everything in an instant… and tonight, that was the difference.”
🚨⚠️ Cuti Romero: “Lisandro and me, we were on fire before the game because of what Gary Neville said”.
“In England they love to speak before. We send him a big hug… I hope I’ll not be like him when I retire, I will NOT criticise players”, told @DSports.
Este verso...mamita querida. Argentina debe ser una de las selecciones MÁS PERJUDICADAS en los mundiales. Me voy a limitar solo a finales. Argentina llegó a 6 finales. Ganó 3 y perdió 3. En las 3 que perdió le robaron.
1. 1930 frente a Uruguay. Argentina se va al descanso ganando 2 a 1. En el entretiempo AMENAZARON DE MUERTE al equipo argentino si ganaba. Termina 4 a 2.
2. 1990 frente a Alemania. Gana Alemania 1 a 0 con un penal INVENTADO y encima no le sancionan un penal clarísimo para Argentina.
3.2014 frente a Alemania. También termina 1 a 0. Penal clarísimo de Neuer a Higuaín no cobrado y cobra infracción de Higuaín. Además Höwedes le pega una patada criminal a Zabaleta a los 30 minutos y no lo expulsan.
DEJEN DE LLORAR!
🔥🇦🇷“Quiero mostrar esto porque se habló y se está hablando ‘y bueno, Argentina, FIFA, esto y lo otro’ y la verdad lo que deberían hacer es fijarse en errores propios”
El pollo Vignolo mostró videos inéditos de fallos polémicos en contra de Argentina en Mundiales
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The World Cup of Matías Galarza Fonda, an off-road midfielder, is relentless. It is for sale from River Plate. Only 15M. Take advantage of this hidden gem.