“Lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví, porque no tenía otra opción.
Te equivocas, eres víctima de las condiciones materiales que te han definido en este momento histórico, pero también las que te precedieron a ti y a tus ancestros, eres una víctima alienada dentro de esta super estructura, no todo es tu culpa.
No soy victima de nadie. Muchos de mis sufrimientos son el resultado de mis malas elecciones, de mi apego emocional y de mi forma incondicional de confiar y amar de más.