"La mañana que nuestro dibujante Tomás Serrano caricaturizó al presidente con sus gafas de sol, con Aldama al lado y un charco de crema en la espalda, remedando la tan manoseada foto de Feijóo con Marcial Dorado hace 30 años, me llamaron de Moncloa.
Hasta ahí podíamos llegar. ¡El presidente tomando el sol en un yate con Aldama! Pero oye… que es una viñeta. Ni viñeta ni leches. Punto y final.
El mensaje fue inequívoco: "Sabes lo que te digo. Que no nos importáis nada". Y enseguida vino el hachazo sobre la publicidad institucional.
Era la primera vez que un gobierno intentaba acabar con uno de mis periódicos por culpa de un chiste. Deberíamos reproducirlo más veces. Igual que las propias fotos de Sánchez con Aldama".