Me recuerda a la “holización atómica” de Bueno, aunque no sé si hay influencia directa. En Tocqueville, en cambio, el fenómeno aparece con signo negativo: individuos aislados, vínculos disueltos y un Estado cada vez más fuerte.
Tocqueville advirtió del riesgo de una sociedad de individuos encerrados en sus intereses privados mientras se desvanece el sentido de comunidad. Sin duda, ya lo estamos viviendo. Lo tremendo es que recién comienza.
Hay siete clases de españoles: los que no saben, los que no quieren saber, los que odian el saber, los que sufren por no saber, los que aparentan saber, los que triunfan sin saber y los que viven gracias a que los demás no saben. Estos últimos se llaman políticos o intelectuales
@algaraabia Marx no reivindica al Hombre en abstracto, sino la liberación de hombres concretos atravesados por relaciones de producción. El humanismo universaliza la figura del hombre y los pone a todos en la misma línea. Marx distingue clases, explotación y condiciones materiales.
@Celtamaru Totalmente. Pasa que luego a no ser que quieras estar hiperespecializado en los campamentos romanos del suroeste peninsular, para la formación vital es mucho mejor leer los clásicos. Además, la historia tan científica pierde un poco su belleza.
En los grados de Historia se sacrifican las grandes obras por lo más novedoso y académico. Pero Tucídides, Maquiavelo, Mommsen, Burckhardt, Tocqueville, Pirenne o Huizinga no solo enseñan historia: enseñan filosofía, política y vida. La Historia exige clásicos.
El hombre no cae hecho de una pieza. Es una criatura abierta, puesta entre la arcilla y el cielo, capaz de envilecerse hasta lo animal o de afinarse hasta lo angélico. Su dignidad no es “ser uno mismo”, sino poder llegar a ser algo más alto.
La libertad no es el capricho moderno de elegir deseos, sino una responsabilidad vertical. Platón, Aristóteles, Hermes, Moisés, los Evangelios intuían el mundo como orden, símbolo y correspondencia. Filosofía, religión y magia natural como caminos hacia el Uno.
Un viejo alquimista le dio la siguiente consolación a uno de sus discípulos: “No importa cuán aislado estés y cuán solo te sientas, si haces tu trabajo de verdad y a conciencia, amigos desconocidos vendrán a buscarte