Ya entendí la vida.
No hay que agarrar Gonzalitos, ni Miguel Alemán, ni Leones, ni Nogalar, ni Universidad, ni Constitución, ni Barragán, ni Morones, etc.
De hecho, no hay que salir de la casa.
Una mujer contó que una amiga le había pedido que cuidara un rato de sus hijos, y fue entonces cuando su perro descubrió por primera vez lo que eran los niños