¿Y si, sí?
¿Y si nos ponemos a trabajar para producir más y mejores jugadores y entrenadores y que se fogueen y desarrollen en los mejores niveles del juego?
¿Y si, sí?
Perder una final duele mucho y más cuando se trata de Pumas, porque Pumas, nunca ha sido un equipo que viva desde la comodidad. Pumas vive desde la identidad, el carácter, la paciencia, la resistencia y la resiliencia.
Hay derrotas que también revelan el camino correcto, por eso me gusta que Efraín Juárez sea el director técnico de Pumas, porque más allá de una final perdida, veo a un tipo que transmite convicción, pertenencia y una idea clara. ¡Eso no se puede fingir y mucho menos en Pumas!
El futbol actual está lleno de jueces instantáneos. Aficionados que confunden un resultado con una sentencia definitiva. Como si perder una final automáticamente borrara el trabajo, el crecimiento y la identidad.
¡Yo no lo veo así!
Las victorias suelen disfrazar defectos y alimentar espejismos. Las derrotas, en cambio, obligan a mirar hacia dentro y es ahí donde realmente se construyen los equipos, los líderes y las personas.
Perder una final no borra el trabajo.
No cancela el proyecto.
No convierte en inútil todo lo avanzado.
A veces el fracaso no es el final del camino… es la parte más importante del camino.
Hay derrotas que humillan y hay otras, que enseñan.
Hay derrotas que rompen… y hay otras, que forman carácter.
Prefiero mil veces a alguien que se atreve a construir algo auténtico, aunque tropiece, que a todos esos especialistas en destruir desde la tribuna, escondidos detrás del resultado.
Hay entrenadores que nomás dirigen… y hay otros que dirigen y además representan algo.
¡Efraín Juárez dirige y además representa algo que Pumas había perdido hace mucho tiempo: sentido de pertenencia!
Eso no se compra.
Eso no se improvisa.
Eso no aparece en una conferencia de prensa aprendida de memoria.
Se nota en la forma de vivir cada partido.
En la manera de asumir la responsabilidad.
En la conexión emocional con el escudo.
Gracias Efraín por esta gran temporada... ¡El futbol tiene revanchas y esto no se acaba hasta que se acaba!
¡HOY JUEGA PUMAS! ⚽️✨
Iniciamos la batalla por el objetivo en los primeros 90 minutos de la Gran Final. Con el corazón, con la mística y con el orgullo Azul y Oro de nuestra historia 👊
#Junt8sPorLaHistoria#PumasEsMiFelicidad@BancaMifel
Contraste abismal: rumbo al Mundial 86 México vivía una verdadera fiesta nacional. Había ilusión, banderas en las calles, orgullo y unión después del terremoto del 85. Se vivía como algo histórico y propio. El Mundial se sentía del pueblo.
Ahora el ambiente se siente frío, apagado, totalmente comercial y sin pasión. Más marketing que emoción futbolera. Un mundial sin espíritu y lejano.