Rocha Moya regresa a "trabajar" justo el día después en que el único testigo de su participación en el secuestro del Mayo y el asesinato de Melesio Cuén por fin cae en las garras de la siempre autónoma e imparcial FGR.
En la narcopolítica no existen las casualidades.
"YA ENTENDÍ, te PIDO PERDÓN”, AGENTE ACOSADOR!
El tipo q corre para escapar de una mujer a la q ACOSÓ en el @MetroCDMX, es el agente de @FiscaliaCDMX Marcos Alberto Dávila Águila, de la Fiscalía de Aprehensiones.
Esa noche quiso huir, pero acabó ahogándose.
Agentes de @SSC_CDMX lo detuvieron.
Se negó a dar sus datos.
Acabó en un Juez Cívico acusado de vejaciones verbales.
CONFIRMADO:
SON AGENTES ACTIVOS de @GN_MEXICO_ …y RATEROS!
Los uniformados q armaron este falso operativo utilizaron un vehículo oficial de la Guardia Nacional.
Es un Versa placas R48BNN propiedad de la corporación.
Además: el tipo q encabezó todo es un Subteniente ya identificado.
Pertenecen al área de inteligencia.
Así robaron la casa de @GobNau@FiscaliaEdomex y @SS_Edomex indagan.
Dos jugadas de este Mundial me dejaron pensando en algo que trasciende el resultado: cuánto tensiona el reglamento del fútbol principios que, fuera de la cancha, damos por intocables.
La primera fue la anulación de un gol de Egipto ante Argentina. El VAR se retrotrajo a una falta cometida en el origen de la jugada, varios segundos y muchos metros antes de la definición, para borrar el tanto. En este caso la decisión pudo ser correcta: el contacto existió. Pero el principio que la habilita inquieta. Si un gol, el hecho más definitivo del juego, el que hace estallar un estadio y un país, puede deshacerse retrocediendo a una fase previa cuya frontera es interpretativa, entonces ningún gol es del todo firme hasta que alguien, desde una cabina, decide hasta dónde mirar hacia atrás. La certeza, ese bien que en el derecho protegemos como sagrado, queda supeditada a una apreciación elástica sobre dónde empieza una jugada.
Hay un viejo aforismo jurídico que parece darle la razón al videoarbitraje: causa causae est causa causati, la causa de la causa es causa de lo causado. Si la falta originó la jugada, y la jugada terminó en gol, ¿no es la falta, al final, causa del gol? Suena impecable, pero tiene trampa. El propio derecho que acuñó la máxima aprendió pronto a ponerle freno: sin límites, todo termina siendo causa de todo, y habría que sentar en el banquillo también a quien fabricó el arma, y al que le vendió el acero. Por eso la doctrina se queda en la causa próxima y no persigue la cadena hacia atrás hasta el infinito; el aforismo se agota en una o dos iteraciones, no en varias jugadas y muchos metros de distancia. El VAR, en este caso, sí la persiguió. Retrocedió pases y metros como si el hilo causal no tuviera que cortarse nunca. Toma el aforismo, pero se olvida de su límite.
La segunda es más antigua, pero igual de incómoda: la sanción que trasciende al infractor. Una expulsión que no solo se paga en el partido donde se comete la falta, sino en el siguiente. Y como el fútbol es una empresa colectiva, el castigo, formalmente individual, lo termina cumpliendo todo un equipo, una afición, casi un país. En 1998, Zidane fue expulsado en la fase de grupos y su ausencia dejó a Francia al borde de la eliminación ante Paraguay, salvada apenas por un gol de oro. La falta fue de uno; el precio estuvo a punto de pagarlo una nación entera.
Conviene recordar que esta norma no es de derecho divino. Las tarjetas nacieron apenas en 1970, y la propia FIFA acaba de reformar en 2026 el castigo por acumulación, precisamente para que los seleccionados no se pierdan partidos decisivos. Es decir: la institución ya admitió que el diseño podía ser injusto. Solo que la reforma se quedó a medias, porque atacó la acumulación de amarillas pero dejó intacta la raíz: que una pena recaiga sobre quienes no cometieron la falta.
Naturalmente no pido un fútbol sin reglas ni sin tecnología. Pido, apenas, que reparemos en la paradoja. En el torneo que más se acerca a lo que Shankly llamaba, con ironía, algo más importante que la vida y la muerte, dos de sus normas: la falta de certeza del gol por actos futbolísticamente lejanos y la pena que trasciende al infractor, chocan de frente con nociones de justicia que en cualquier otro ámbito nos parecerían inaceptables.
El fútbol se toma licencias que el derecho no se tomaría. Vale la pena, al menos, pensarlas.
Entre otros porros, en esta marcha de apoyo a la CNTE en 2016 se puede ver a:
- Claudia Sheinbaum
- David Monreal
- Ernestina Godoy
- Yeidckol Polevnsky
- López Obrador
- Rocío Nahle
- Layda Sansores
Que ahora se hagan pendejos es otro pedo... 🤦♀️
Milagro del Bienestar :
Andy López Beltrán, hijo de AMLO, nomás buscó hueso y fuero para dejar de ser fresa.
🐀
¿Para qué finge el acento tabasqueño si aun así va a ganar por corrupto?
Amable recordatorio de que Calderón tenía a México a ojos de las calificadoras en los siguientes términos: Moody’s (Baa1), S&P y Fitch (BBB estable). Y amable recordatorio de que Peña Nieto tenía a México en A3 para Moody's (el más alto en la historia de México para esa agencia), y en BBB+ para Fitch y S&P...
AMLO y Claudia están a nada de mandarnos al basurero crediticio, al nivel de países africanos
Así las cosas el día de hoy.
-Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas de Sinaloa, se entregó en Nueva York.
-Detuvieron en Arizona a Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad de Sinaloa.
-Claudia Sheinbaum aseguró no tener conocimiento ante una supuesta "notificación" de la UIF para congelar las cuentas bancarias de Rubén Rocha.
¿Cómo se enriquecen los “moralmente superiores” de la 4T de Claudia Sheinbaum si juran que no roban, no mienten y no traicionan?
Enrique Alfonso Díaz Vega, acusado por EE.UU. de colaborar con el Cártel de Sinaloa, terminó su cargo como Secretario de Finanzas con 261 MILLONES de pesos.
Su sueldo de funcionario fue apenas una migaja.
El resto… ¿de dónde salió, Claudia?
Con información de @nayaroldan, @frasuaesquerra y @AlexisOrBal