El verdadero problema era el sistema…
Entender esa diferencia cambia por completo la forma en que debemos leer la historia de los últimos veintisiete años.
Cuando Hugo Chávez llegó al poder lo hizo mediante elecciones. Pero también comprendió algo que todo gobernante termina comprendiendo tarde o temprano… así como una democracia puede llevarte al poder, también puede quitártelo.
Ese fue el verdadero punto de inflexión. A partir de allí, el objetivo dejó de ser únicamente gobernar.
El objetivo pasó a ser reducir al mínimo cualquier posibilidad real de alternancia y para lograrlo no bastaba con ganar una elección…
Había que controlar todo aquello que la hacía posible.
Ese es el concepto que muchas veces no terminamos de explicar. Una democracia no vive únicamente dentro de un centro de votación. Una democracia vive en sus instituciones…
Si un ciudadano no puede postularse porque una autoridad administrativa lo inhabilita arbitrariamente, la democracia ya fue afectada antes de que exista una papeleta.
Si un partido político puede ser intervenido desde el poder, la competencia deja de ser libre.
Si los jueces responden a intereses políticos y no a la Constitución, desaparece el equilibrio institucional.
Si la Fiscalía persigue adversarios en lugar de perseguir delitos, la justicia deja de proteger al ciudadano.
Si los organismos de inteligencia terminan participando en asuntos políticos internos, el Estado deja de servir a la Nación y comienza a servir al poder.
Si millones de venezolanos encuentran obstáculos para inscribirse o ejercer plenamente su derecho al voto, el problema ya no es tecnológico…
Es institucional.
Reducir toda la tragedia venezolana al debate sobre si una máquina podía o no alterar votos siempre fue una simplificación enorme.
El verdadero daño fue mucho más profundo.
Fue la captura progresiva de los contrapesos de la República…
Los documentos recientemente desclasificados por Estados Unidos deben leerse precisamente desde esa perspectiva… no constituyen, por sí solos, una sentencia judicial sobre cada elección celebrada en Venezuela.
Lo que muestran es que, durante años, existieron reportes e inteligencia que advertían sobre el interés del aparato estatal venezolano en desarrollar capacidades relacionadas con el control de procesos electorales, sobre vulnerabilidades tecnológicas y sobre la estrecha relación entre organismos del Estado, inteligencia y sistema electoral.
Más allá del debate técnico sobre cada reporte, esos documentos ayudan a conectar piezas que durante años parecían aisladas…
Empiezan a explicar por qué el problema venezolano nunca pudo resolverse únicamente convocando otra elección. Porque una elección, por sí sola, no corrige un Estado capturado y allí estuvo, quizá, el mayor malentendido internacional durante todos estos años.
Durante demasiado tiempo la discusión se redujo a una sola pregunta…
¿Hubo fraude el día de la elección?
Esa nunca fue la pregunta verdaderamente importante.
La pregunta correcta siempre debió ser otra…
¿Existían las condiciones institucionales para que los venezolanos pudieran cambiar libremente a su gobierno si así lo decidían?
Esa diferencia lo cambia todo.
Una democracia puede dejar de ser plenamente libre mucho antes del día en que los ciudadanos depositan su voto…
Puede deteriorarse cuando desaparece la independencia judicial.
Cuando el árbitro electoral pierde credibilidad.
Cuando los partidos dejan de competir en igualdad de condiciones.
Cuando el miedo sustituye al derecho.
Cuando el Estado deja de proteger al ciudadano y comienza a proteger al poder.
Eso fue lo verdaderamente devastador…
La construcción gradual de un modelo donde las instituciones dejaron de pertenecer a la República para convertirse, progresivamente, en instrumentos del poder político.
Siguen las labores de rescate:
"TRANQUILA, MAMÁ... TE VOY A SACAR." 🇻🇪
"Respira... sí puedes. Eres una guerrera."
Con la voz quebrada, pero sin dejar de darle fuerzas, permaneció a su lado hasta que los equipos de rescate lograron liberarla de entre los escombros.
Tras una angustiosa operación, lograron sacarla con vida.
En medio de la peor tragedia, el amor de un hijo se convirtió en la fuerza que sostuvo a una madre hasta volver a verla libre.
Un abrazo que vale una vida. Una escena que jamás se olvidará. 🇻🇪🖤
🎙️ NUESTRO INSÓLITO UNIVERSO...
𝗖𝗶𝗻𝗰𝗼 𝗺𝗶𝗻𝘂𝘁𝗼𝘀 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗿𝗿𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝗰𝗵𝗮𝘃𝗶𝘀𝗺𝗼 𝘀𝗼𝗿𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗻𝘁𝗲.
48 horas después de que nuestro país sufriera dos terremotos, el régimen le dice a los voluntarios que DEJEN de ayudar a la gente que se está muriendo y que hagan una cola de horas para registrarse, sacar un carnet y poder seguir ayudando.
¡Así, así, así es como se gobierna!
se imaginan lo que pasaría si disolvemos las fuerzas armadas y nos quedamos sin ejército?
podría venir otro país y llevarse a nuestro presidente sin resistencia o peor aún, si ocurre un desastre natural no habría nadia que nos ayude
@Peke1606 Son 3 horas si tienes los aviones cargados con todo lo necesario y el personal preparado pero organizar lleva tiempo, tampoco es que precionas un boton y despegaste
DENUNCIA:
En los puntos de control hacia Morón, Puerto Cabello y Falcón la policía del régimen no quiere dejar pasar camiones con ayuda porque dice que los hospitales están “full abastecidos”.
¿Donde esta la maldita Guardia Nacional?
¿Donde están los malditos milicianos?
¿Donde están las malditas viejas del CLAP?
¿Donde esta la maldita unión civico-militar-policial?
Nada nunca antes ha sido tan inútil como el chavismo. Traidores siempre, leales nunca.
Ya llegó a Venezuela, la ayuda del fascista Donald Trump, del fascista Nayib Bukele y de fascista Javier Milei, la ultraderecha presente. Pero eso sí de los hermanos socialistas de China Rusia, Cuba y Nicaragua no se sabe nada. A morderse el culo el zurdaje.
Hablamos mucho de la viveza criolla, a veces hasta con orgullo, como si fuera parte intrínseca de lo que somos.
Yo creo que nos equivocamos.
La viveza no es nuestra esencia, es lo que pasa cuando vives años bajo un sistema que premia al que se salta la cola y deja como pendejo al que hace las cosas bien. La gente se adapta a las reglas que le ponen, y aquí las reglas llevan décadas torcidas. Si ponemos a los suizos o a los japoneses bajo estas mismas reglas, al tiempo, veríamos lo mismo.
Lo que de verdad somos se ve en momentos como este, cuando se derrumba todo, y esta vez literal, y no hay viveza que sirva de nada. Claro que habrá casos de gente aprovechándose, siempre los hay, y son los que más rabia dan. Pero no se dejen engañar: lo que se vuelve viral suele ser la excepción, no la norma.
Lo que se ha visto reiteradamente estas dos noches es un país repartiéndose el agua que no tiene, escarbando con las manos mientras asume riesgos por un desconocido, mandando comida y recursos desde un bolsillo que en muchos casos no es holgado, y sin que nadie lo organizara.
Tenemos la mala costumbre de hablar pestes de nosotros mismos, del venezolano, del gentilicio, como si fuéramos un pueblo malogrado de nacimiento.
No lo somos.
Somos gente a la que le tocó vivir bajo reglas, circunstancias y en un sistema que le sacaban lo peor. Y cada vez que las cosas aprietan de verdad, sale lo bueno, que es lo que de verdad nos define.
A mí me gustaría que dejáramos de creernos el cuento de que somos un pueblo de vivos que solo se quiere aprovechar del otro. No porque no haya vivos, los hay en todas partes, sino porque esa no es la imagen completa ni la más importante. La de estos días, la del que da aun cuando a él tampoco le sobra, esa también somos, y diría que somos más eso que lo otro.
En la reconstrucción que se nos viene tenemos que trabajar para que el país premie justamente esa parte nuestra, en vez de la que tanto nos gusta echarnos en cara. Porque un pueblo que en su peor noche se comporta así tiene con qué construir un país a su altura.
Hay 27 años entre dos tragedias en Vargas, y la comparación rompe el alma, y da arrechera, y terminas odiando al gobierno con toda tu alma.
La tragedia de Vargas ocurrió exactamente a mediados de diciembre de 1999, siendo el 15 de diciembre el día del clímax.
Si tienes mi edad tienes el recuerdo fresco, y ahí no había redes ni smartphone, mi papá vio todo llevando insumos, y mis primos mayores siendo voluntarios, yo, siendo un niño en la televisión.
Estamos hablando de un saldo que, a día de hoy, nadie conoce con exactitud, pero las estimaciones van de 10.000 a 30.000 fallecidos, dándole a Venezuela el macabro récord Guinness del mayor número de víctimas por un alud de barro.
El gobierno de un recién estrenado Hugo Chávez estaba obsesionado con el referéndum constitucional del 15 de diciembre. De hecho, soltó aquella famosa y pésimamente envejecida frase de Bolívar: "Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella". Spoiler: la naturaleza ganó por paliza.
A pesar de la lentitud inicial y la necedad electoral, cuando el gobierno reaccionó, había un Estado con qué responder. Las instituciones aún no habían sido desvalijadas.
- Evacuación masiva: Se logró evacuar a más de 130.000 personas.
- Despliegue militar: Paradójicamente, la obsesión electoral ayudó en algo. Había una cantidad absurda de militares ya desplegados custodiando centros de votación que terminaron ayudando en las primeras horas.
- Vehículos y rescate: A partir del 17 de diciembre, se activó un puente aéreo masivo con todos los helicópteros disponibles de las Fuerzas Armadas. Pero lo más impresionante fue el rescate marítimo, barcos de desembarco de la Armada atracaron directamente en las costas de Vargas (estableciendo "cabezas de playa") para sacar a decenas de miles de damnificados hacia el mar, porque las vías terrestres dejaron de existir.
En el 99 la naturaleza nos borró del mapa, pero había helicópteros, gasolina y billete. Hoy, la tierra tiembla y la respuesta oficial es un ministro apuntando con el dedo a unos escombros frente a una cámara.
Salta al día de hoy. Tenemos edificios colapsados, la autopista Caracas-La Guaira vuelta un desastre y hospitales a oscuras. Si en el 99 el problema era que no había calles para llevar la ayuda, hoy el problema es que la ayuda que hay es de civiles y el pueblo en la calle, no hay instituciones, plan, orden, capacidad de ejecución.
Nuestras herramientas son:
- Bomberos operando en el chasis. Ambulancias paradas por falta de cauchos o gasolina.
- Manos, y linternas de teléfonos.
- Cuerdas y fuerza bruta.
- Resiliencia.
Esto es político, y la Guaira a sufrido mucho haciéndolo evidente.
@amilcarrock Nada cuadra, para mí a) Maduro cerró un trato con Trump y va hablar, b) esto se hizo con mucho apoyo de su círculo cercano o c) los militares venezolanos son unos totales incapaces.
Y aquí ando, haciendo el trabajo de los #DoblePensarChavista de encontrar alguna "prueba" del "brutal hackeo" que les destruyó los sistemas, en realidad sigo sin poder encontrar pruebas pero he encontrado algunas cosas valiosas, empecemos:
🚨| URGENTE: Kapersky una de las compañías de ciberseguridad más importantes del mundo desmiente al tirano de Venezuela, Nicolás Maduro “Venezuela no registra ciberataques en los monitoreos globales más recientes”. 🇻🇪