Lo más triste no es el apagón, lo mas triste es ver a la gente saliendo para el trabajo a las 6 de la mañana, después de 36 horas sin luz y sin agua como si nada.
Háganme caso: pírense y si pueden ni miren para atrás.
El asunto duele más cuando te das cuenta que el dinero que se gastó comprando equipos, uniformes y accesorios para la represión bien pudo ser utilizado en favor de mejorar la infraestructura del sistema Electroenergético Nacional.
a esta altura ya vamos quedando dos grupos de personas: los que no están pa irse y los pobres, un honor compartir este país de mierda con ustedes señores