Querer que tus hijas puedan salir de noche tranquilas.
Que no asalten a los abuelos para robarles su cadenita de oro.
Que no peguen a tus hijos para robarles el móvil.
Irte de vacaciones sin temer que okupen tu casa.
Ahora resulta que querer eso te hace facha y racista.
me di cuenta que lo que te cura no es el contacto cero, ni el tiempo, ni siquiera la terapia, lo que te cura es aceptar tus sentimientos, dejarlos existir, y saber que no necesitas superar las cosas al 100% para poder vivir una vida plena.
Hace poco leí -no recuerdo dónde ni el autor- que el síntoma más primario de felicidad es desear la repetición. Y es cierto, sucede con los restaurantes que te gustan, las personas que quieres, los libros que te marcaron, los viajes que hiciste. Uno siempre desea volver, repetir.