Realmente espero que todos encuentren el círculo correcto de amigos o la pareja correcta. La vida en sí ya es difícil, las relaciones deberían ser la menor de nuestras preocupaciones.
Cuando ya no perteneces a un lugar la vida se encarga de ponerte escenarios incómodos hasta que salgas de ahí.
Hacele caso a la vida cuando te saque a empujones de donde no tienes que estar.
Si te preguntas quién es tu gente, son aquellos que hacen que tu corazón se sienta visto y tu sistema nervioso se sienta en calma.
Sí, es así de simple.
Entre más edad tengo, más entiendo el valor de la privacidad, de cultivar tu círculo y ser exclusivo con las personas que dejas entrar.
Puedes ser abierto, honesto y real, ser amable con todos y a la vez comprender que no todo el mundo se merece un asiento en la mesa de tu vida.
Hoy hace 3 años que vivimos el peor día de nuestras vidas.
En aquella sala de espera, el tiempo se nos hizo eterno.
Cuando el hematólogo nos dijo que pasáramos a una habitación solitaria, con solo dos sillas, ya sabíamos que algo no iba bien.
mi padre me ha preguntado que si tenía plan para la final porque quería ver la final conmigo como cuando era pequeña 😭😭😭 así que tocó cancelar y verla con papá. disfrutad de estos momentos con vuestra gente porque es lo más bonito que nos dejan los deportes ❤️❤️❤️
siempre de la mano de la nostalgia….. no me gustan las despedidas no me gusta cerrar etapas no me gusta decir adiós no quiero tener q echar de menos… quiero q las cosas sean para Siempre
El problema del exceso de empatía es que, mientras nosotros podemos entender y ayudar en las luchas ajenas, los demás son incapaces de entender las nuestras.
Entonces te conviertes en la fogata donde nadie más coloca leña pero si se acercan a calentarse las manos. ✨
Han pasado tres años y casi dos meses desde que perdí a mi hija, Kira. Cada mañana, enfrento el desafío de despertar y levantarme, sabiendo que ella ya no está. Nada ha vuelto a ser igual, ni lo será. Vivir duele.
He cambiado; su voz resuena en mi mente y recuerdo cada segundo su bonita mirada. Ya no puedo darle consejos de vida, ni abrazarla y sentir sus costillitas. Todavía me siento en el sofá y dejo un espacio para ella, aunque sé que nadie ocupará ese lugar. A pesar de tener su propio enorme sillón giratorio, a Kira le gustaba sentarse a mi lado por las tardes, incluso en verano a pesar del calor. Ahora ella no está y es insoportable ese vacío.
Para seguir adelante, lleno mis días de actividades que me impiden tener tiempo libre para reflexionar o pensar demasiado. A veces, cuando veo en un escaparate alguna de esas galletas elaboradas que tanto le gustaban a Kira, las compro y las dejo junto a sus cenizas que están en su habitación, mientras le hablo, aunque sé que al final me las comeré yo. Lo hago por si ella me escucha, por si me ve. Tiene que ser así para que sea soportable y no volverme loco.
Hoy enfrento una realidad jurídica; el colegio Manyanet, donde estudiaba Kira, tiene una demanda civil. Debo resistir, porque en vida le prometí que siempre le defendería y denunciaría al colegio una vez acabados sus estudios, lo cual he hecho aunque ella ya no esté con nosotros. Se lo debo hasta el fin de mis días.
Extraño sus bromas, sus risas, verla en su sofá girando sobre sí misma mientras miraba su móvil. He recuperado algunos vídeos y me cuesta verlos sin llorar. Vivo con una constante sensación de angustia, como si me faltara el aire. La ansiedad y yo somos compañeros constantes. Recuerdo que, a los seis meses de su muerte, me desplomé en un Mercadona y quedé inconsciente. Sufrí un ataque que parecía epiléptico aunque no tengo epilepsia. Mi esposa pensó que había muerto al verme convulsionar y expulsar espuma por la boca. No recuerdo nada de eso, solo despertar en una ambulancia y decir: "Mi hija está muerta". Me he sometido a pruebas y no tengo nada físico; probablemente, fue la manera en que mi cuerpo somatizó el dolor y el sufrimiento.
Más de tres años después, para mí la pérdida de Kira es como si hubiera ocurrido ayer. Aunque los demás piensen que estoy mejorando, me siento igual, buscando razones para seguir adelante. La promesa que hice a Kira en vida es mi motivación más poderosa, y hacer todo lo posible para que ninguna otra "Kira" termine de la misma manera es otra razón para continuar. No debe haber ni una m u e r t e más.
Mientras los años pasan rápidamente y pierdo noción del tiempo, engaño a mi cerebro para pensar que Kira, ahora con 18 años, estaría con sus amigas y ya no necesitaría tanto la compañía de sus padres, sino que estaría disfrutando su juventud. Juego a creer que está por ahí, que está bien.
Intento borrar de mi mente que mi mujer y yo fuimos los primeros en encontrarla sin vida, que le hice una RPC durante unos largos minutos hasta que llegaron una pareja de @mossos . Aquello no podía estar pasando pero si, era la realidad no una pesadilla. Mi querida niña, mi princesa ya no estaba. El fin del mundo había llegado para nosotros.
Kira, te quiero siempre.
💕💝3⃣🦋
Os explico esto porque no quiero que se olvide su historia, como luchó con optimismo y buen humor
Y aprender todos que tenemos que amar mas y odiar menos, que cada día cuenta, que luchemos por ser felices, que un nuevo amanecer es un regalo que no todos pueden abrir