Mi papá murió hace un año y dos meses y una de las frases que más me marcaron y que más me repetía era:
«Hijo, todo lo marginal es ruidoso».
La familia es ruidosa, las mujeres son ruidosas, los hombres son ruidosos, los niños son ruidosos, los perros son ruidosos. Escuchan música a todo volumen, las motos que usan son ruidosas y, si los carros no lo son, se encargan de hacerlos ruidosos.
Hoy se la repito a mi hija, tal como él me la repetía a mí. Y puedo decir que mi papá nunca se equivocó.
Al final la culpa es mía porque, ¿qué hago yo esperando a que un hombre sea diferente? ¿Por qué me siento tan especial? ¿Por qué creo merecer algo mejor?