El desgaste físico y emocional que atraviesas trabajando y viviendo en Estados Unidos es deprimente. Tienes que recurrir a un apodo porque no se esfuerzan por pronunciar bien tu nombre, te juzgan por ser bilingüe y te sobrecargan porque te creen desesperado por dinero. Qué rabia.
Hay una gran diferencia entre ser una persona que resulte misteriosa por naturaleza, por el hecho de ser reservada, a ser un arrogante monosilábico sin chiste. Tu seriedad calculada no es atractiva y tu frialdad es más bien una falta de modales mal definida por tu inseguridad.
@huestesdeabril Mi amor, precisamente eso digo, que al final he tenido que desarrollar mi creatividad y que me sorprende todo lo que ahora soy capaz de hacer.
Una mujer sin dotes artísticos, que lo mejor que podía llegar a dibujar era un árbol o un mar con el sol escondiéndose en su horizonte, hoy es maestra de preescolares y diariamente se sorprende con su creatividad para hacer del aprendizaje un proceso divertido. Esa mujer soy yo.
Lo que más disfruto de mi trabajo es leerle a los niños. No exagero cuando les digo que hemos leído todos los libros que tenemos en el salón. Me conmueve y me enorgullece verlos, a sus dulces dos añitos, sentarse a «leer» algunos y que lo logren porque ya se los saben de memoria.
En cualquier esquina de mi casa, no solo en el librero, vas a encontrar una historia que espera ser retomada pronto: a los pies de mi cama, en la mesa de noche, sobre mi escritorio, en el comedor, por la sala, en el recibidor… Los libros son como mis huellas, como mi rastro.
Recuerdo aquel verano en el que participé de un campamento en una escuela de bellas artes. Mi sueño era ser actriz y ese campamento me dio la oportunidad de protagonizar una obra de teatro y presentarla ante otras escuelas. Aún recuerdo hasta mis diálogos. Qué dulces tiempos…
Cosas de mi rutina a las que les presto atención, que disfruto, porque me hacen sentir revitalizada: 1) abrir las persianas, 2) cepillarme los dientes con un cepillo nuevo, 3) escoger la taza que usaré esta mañana para el café, 4) usar un nuevo marcapáginas en una nueva lectura.
De camino a una reunión del trabajo, un sábado a las casi 9 de la mañana. Podría estar durmiendo, ahora podría estar despertándome, podría estar tomando café y adelantando lecturas pendientes..., pero estoy de camino a una reunión del trabajo, un sábado a las casi 9 de la mañana.
Tengo una hipótesis y hoy quiero aprobarla o descartarla. Aquellos que disfrutan tanto del sushi como yo, ¿me pueden afirmar que la primera vez que lo comieron no les gustó, pero ya a partir de la segunda se convirtió en una adicción? No puedo ser la única con esa experiencia.