From🇻🇪 living in🇺🇸🗽 Emprendedora - Soñadora - Luchadora - Optimista en desarrollo - Motivadora en formación - Conferencista en crecimiento - IG @ligiacpm
In Caracas our NRC team is seeing solidarity at its best.
Venezuelans supporting one another even when many have very little themselves: Doctors delivering babies in classrooms, teenagers running games for the young kids to give some joy in the midst of trauma, and taxi drivers transporting families free of charge.
Now aid needs to flow in and funding from international donors needs to be stepped up, so NRC and other humanitarian teams on the ground can scale up support and begin to provide longer-term solutions. As NRC we are providing emergency shelters for families who have lost their homes and work with our local Venezuelan partners to set up social and emotional support and emergency education for children.
Already before this catastrophe almost eight million people needed aid in Venezuela. For many years, the international community has fallen short and has prioritised politics over humanity. This must not be repeated.
Families who lost everything due to these earthquakes must not also be forgotten.
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Sueño con que el Helicoide sea el museo en el que se expone, recuerda y nunca olvida, lo que está dictadura le hizo a Vzla. El hecho de que haya sido concebido y construido en dictadura, y que otra lo terminase usando como centro de tortura. Me parece una locura.
El Helicoide de Caracas es un resumen construido de la historia de Venezuela.
Un centro comercial nacido para un futuro motorizado y voraz, que se recorrería en coche —sin bajarse de él— pero acabó convertido en prisión.
Os cuento su historia en #LaBrasaTorrijos 🧵⤵️
Delcy Rodríguez: Personalmente quisiera involucrarme y llamo a todos los factores políticos del país, llamo a nuestra bancada nacional, llamo a los opositores de Venezuela; espero que en conjunto y en unión avancemos hacia una dirección, a sanar lo que ha sido las consecuencias del extremismo y del fascismo en Venezuela. Hay que sanar esas heridas que tiene nuestra sociedad. Bienvenido el diálogo político de altura desde las diferencias; existen, si, existen. Si tenemos un proyecto y si tenemos diferencias, pero nos debe unir un interés supremo que es Venezuela. Así que bienvenido el diálogo político y el Parlamento venezolano es el espacio extraordinario para que ese diálogo político se genere y se fructifique en resultados concretos para el pueblo venezolano.
🎙️@delcyrodriguezv
Delcy Rodríguez: Personalmente quisiera involucrarme y llamo a todos los factores políticos del país, llamo a nuestra bancada nacional, llamo a los opositores de Venezuela; espero que en conjunto y en unión avancemos hacia una dirección, a sanar lo que ha sido las consecuencias del extremismo y del fascismo en Venezuela. Hay que sanar esas heridas que tiene nuestra sociedad. Bienvenido el diálogo político de altura desde las diferencias; existen, si, existen. Si tenemos un proyecto y si tenemos diferencias, pero nos debe unir un interés supremo que es Venezuela. Así que bienvenido el diálogo político y el Parlamento venezolano es el espacio extraordinario para que ese diálogo político se genere y se fructifique en resultados concretos para el pueblo venezolano.
🎙️@delcyrodriguezv
@chadnagleesq@robbystarbuck Yo dont have what??? If you don have it is because you don what to do research and because you don't know how to use internet and type: Venezuela's protests 2008 - 2014 - 2016/2017 - Venezuelan citizens ONU suits against Maduro - Torture center in Caracas Venezuela
✍️ EDITORIAL
Cuando el nombre no absuelve al crimen
Que The New York Times diga que el Departamento de Justicia “retira la afirmación de que el Cartel de los Soles es un grupo real” no convierte esa frase en verdad jurídica sustantiva, ni mucho menos en absolución política, penal o histórica.
Aquí hay una manipulación deliberada que conviene desmontar punto por punto.
1. El error interesado: confundir forma con fondo
El Departamento de Justicia no ha negado la existencia del fenómeno criminal.
Lo que ha hecho es ajustar la calificación técnica para un proceso penal concreto.
Esto es elemental para cualquier jurista:
❌ No se dice: “no hubo narcotráfico”.
❌ No se dice: “no hubo protección estatal”.
❌ No se dice: “no hubo una cúpula militar beneficiándose”.
✔ Se dice algo muy distinto:
Que “Cartel de los Soles” no es una organización con acta constitutiva, estatutos y jerarquía formal, sino un sistema de patrocinio criminal incrustado en el Estado venezolano.
Y eso es aún más grave, no menos.
2. El propio indictment lo confirma
El texto de la acusación federal es claro (y está por escrito):
Nicolás Maduro “participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción en la que poderosos miembros de las élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico”, operando a través de una cúpula conocida como el Cartel de los Soles.
Traducido al lenguaje jurídico serio:
No es una banda callejera.
No es una mafia clásica.
Es criminalidad estatal organizada.
En derecho penal internacional y comparado, eso no atenúa, agrava.
3. El sofisma mediático: “si no es una organización, no existe”
Este razonamiento es jurídicamente infantil.
Con esa lógica:
-La Cosa Nostra no existiría porque no tiene CIF.
-El apartheid no habría sido crimen porque era “política pública”.
-Los escuadrones de la muerte no serían reales si no tenían nombre oficial.
El derecho penal moderno no persigue etiquetas, persigue conductas, patrones, cadenas de mando y beneficios ilícitos.
Y eso es exactamente lo que describe el expediente contra Maduro y su entorno.
4. La falacia política: usar esto para exonerar aliados
Cuando unos y otros dicen:
“EE. UU. no reconoce al Cartel de los Soles como organización real”
lo que hacen es una operación política burda:
Confunden una precisión procesal con una negación del crimen.
Usan un tecnicismo para blanquear un régimen.
Transforman una acusación penal sólida en propaganda ideológica.
Eso no es análisis, es militancia con toga ajena.
5. La verdad incómoda que no quieren decir
La acusación actual es más peligrosa para el régimen, no menos, porque sostiene que:
-El narcotráfico no fue una desviación.
-Fue una política tolerada, protegida y monetizada desde la cúspide del poder.
-Con participación de civiles, militares y aparatos de inteligencia.
Eso no es un “cartel ficticio”.
Eso es captura criminal del Estado.
🧠 CONCLUSIÓN FINAL
No nos engañemos —ni dejemos que engañen a la opinión pública:
🔴 El nombre “Cartel de los Soles” es irrelevante.
🔴 La estructura criminal estatal está documentada.
🔴 La responsabilidad penal sigue intacta.
🔴 La gravedad del caso no se reduce: se redefine con mayor precisión.
Que algunos celebren un titular no cambia la realidad jurídica:
👉 Maduro no está acusado de un mito.
👉 Está acusado de dirigir un sistema criminal desde el poder.
Y eso, en derecho penal serio, es peor que cualquier cartel con logo.
Amen
No fue por petróleo. Fue por algo mucho más estratégico
Carolina Restrepo Cañavera
El 3 de enero de 2026, EE.UU ejecutó la mayor operación militar en América Latina desde Panamá en 1989.
Como era de esperarse, la narrativa pública se centró en el petróleo y el narcotráfico. Pero esa explicación, tan familiar como conveniente, no resiste el más mínimo análisis estratégico.
La verdad es más incómoda, más compleja… y mucho más peligrosa.
Conviene comenzar por un punto clave: este tipo de decisiones no las toma la Casa Blanca, sino el Pentágono. El Pentágono decide, el presidente firma.
Cuando el aparato militar concluye que una amenaza ha cruzado el umbral de riesgo tolerable, la decisión está tomada. El presidente no dirige: simplemente autoriza. Luego sale a justificar públicamente lo que ya se determinó puertas adentro.
Trump habló de petróleo porque el petróleo vende. Pero la operación no fue por petróleo.
Lo que detonó la intervención no fue el crudo, sino la convergencia operativa de los tres principales adversarios de EE.���UU. , China, Irán y Rusia, en un mismo territorio: Venezuela.
China había tomado control de la extracción de minerales estratégicos (tantalio, cobalto, tierras raras) directamente en las minas del Arco Minero del Orinoco. Estos minerales alimentan la cadena de producción de armas del propio Pentágono. La presencia china no era comercial: era operativa.
Irán había instalado fábricas de drones militares con capacidad ofensiva para alcanzar Florida desde el Caribe. No eran ventas de armas: era industria bélica permanente a 1.200 millas del territorio continental estadounidense.
Rusia había desplegado asesores militares, sistemas antiaéreos, radares y entrenamiento en inteligencia. Un ecosistema de guerra electrónica a la vuelta de la esquina de Miami.
Esto no fue casual. Fue una estrategia coordinada. Cada actor reforzaba la presencia del otro.
No era petróleo. Era control
Comparar esta operación con Irak 2003 es una trampa superficial. En Irak, el petróleo representaba control de flujos globales, mantenimiento del petrodólar y dominio geopolítico en Medio Oriente.
Venezuela no cumple ninguna de esas condiciones: su producción está colapsada, la infraestructura destruida, y su peso geográfico es marginal. Si la intervención fuera por petróleo, habría ocurrido en 2019, cuando Guaidó tenía respaldo internacional y PDVSA aún respiraba.
Pero esperaron. Hasta que la amenaza real se consolidó: control chino de minerales, fábricas iraníes de drones y militares rusos dirigiendo entrenamientos.
El umbral se rompió
El Pentágono cruzó su línea roja cuando entendió que los misiles que podrían amenazar su territorio se fabricaban con minerales extraídos bajo control chino, en Venezuela, con protección de inteligencia rusa. Eso no es soberanía. Es una plataforma hostil integrada a menos de 2.000 kilómetros del Comando Sur.
Por eso los ataques no tocaron pozos ni refinerías. Golpearon bases, telecomunicaciones, radares y el corazón del régimen. No querían controlar recursos. Querían desmantelar amenazas.
La verdadera guerra es por minerales
En abril de 2025, China restringió exportaciones de tierras raras en represalia por aranceles de EE UI. Con ello demostró que estaba dispuesta a usar la cadena de suministros como arma geopolítica.
Venezuela se volvió pieza clave. No por su petróleo. No por su gobierno. Por sus minerales.
El Pentágono no opera con discursos. Opera con mapas de riesgo. Y Venezuela, en 2026, era un punto de intersección entre recursos estratégicos, infraestructura militar adversaria y redes logísticas incontrolables.
Trump habló de petróleo porque esa narrativa es comprensible. Pero el Pentágono no planifica con base en discursos. Lo hace con base en amenazas.
Venezuela no fue intervenida por crudo. Fue intervenida por su rol en la nueva arquitectura del poder global: minerales, armas y presencia hostil combinada. El petróleo es la excusa. La geoestrategia, el verdadero guion.
Comprender la transición de Venezuela: contexto, poder y lo que viene.
Cuando hablamos de Venezuela, hablamos de un caso extraordinariamente complejo. No se trata de un gobierno autoritario convencional, sino de un Estado criminalizado cuya supervivencia ha dependido durante décadas de alianzas extranjeras, economías ilícitas y terror interno.
Desde el momento en que Hugo Chávez llegó al poder, y luego Nicolás Maduro, la estrategia del régimen fue clara: permanecer en el poder a cualquier costo, incluso si eso implicaba aplicar terrorismo de Estado contra el pueblo venezolano con el objetivo final de socavar la seguridad nacional de Estados Unidos.
Mucho antes de convertirse en presidente, Chávez fue liberado de prisión y de inmediato comenzó a viajar a países alineados con el comunismo y con centros de poder antiestadounidenses, empezando por Cuba bajo influencia rusa. Con el tiempo, el régimen expandió su red a través de:
- Rutas de narcotráfico
- Acuerdos petroleros ilícitos
- Préstamos respaldados por petróleo con China, imposibles de pagar
- Alineamiento estratégico con Irán, Rusia, Turquía y actores extremistas
La participación de China no fue accidental. Venezuela pasó a formar parte de la estrategia de largo plazo de Pekín para expandir su influencia en el hemisferio occidental, utilizando deuda, infraestructura y control energético vinculados a la visión de la Ruta de la Seda.
Con el paso de los años, el régimen abrió múltiples mercados negros, oro, minería ilegal, minerales estratégicos, y construyó un sistema interno profundamente corrupto mediante manipulación cambiaria, monopolios estatales y represión. El poder fue distribuido deliberadamente de forma tal que todos quedaran implicados: si uno caía, los demás también. Esto creó una estructura de tipo mafioso, donde la supervivencia dependía de la lealtad colectiva.
Tras la muerte de Chávez, el poder dejó de estar centralizado. Fue repartido entre quienes controlaban las redes más fuertes:
- Diosdado Cabello: seguridad interna, inteligencia, represión y redes de tortura
- Nicolás Maduro: líder del narco-Estado, control judicial a través de Cilia Flores y rostro público de un régimen criminal
- Vladimir Padrino López: control de las Fuerzas Armadas
- Delcy Rodríguez: operaciones internacionales, negocios ilícitos y evasión de sanciones
Delcy se convirtió en la principal operadora internacional del régimen, negociando con China, Irán, Rusia, Turquía, España (en particular con figuras del PSOE, como Luis Felipe Zapatero) y otros actores. Se ganó el apodo de “la Pirata del Caribe” por su habilidad para mover petróleo, oro y minerales venezolanos a través de complejas rutas globales que pasan por África y terminan en Medio Oriente y Europa.
También es una de las principales conexiones del régimen con Hezbollah y Hamas. Su hermano controla la Asamblea Nacional, utilizada de forma rutinaria como arma contra cualquiera que busque un cambio democrático.
Mientras tanto, el poder judicial fue administrado por Cilia Flores, garantizando protección legal al régimen. Con la salida de Maduro y Cilia, las alianzas se han reconfigurado. Hoy, el Poder Judicial y la Asamblea Nacional operan como un frente unificado respaldando a Delcy Rodríguez.
No hay que equivocarse: Diosdado Cabello y Padrino López siempre han competido por el control de la fuerza. Pero Diosdado es la figura más siniestra: ha supervisado directamente persecuciones, torturas y operaciones clandestinas contra miembros de la oposición a través de unidades especializadas.
Ahora que Maduro ya no está, el régimen enfrenta un dilema que nunca ha logrado gestionar con éxito.
Su supervivencia siempre dependió de una lealtad interna estricta y de la unidad. El poder se preservaba porque cada facción sabía que, si una caía, todas caerían. Esa exposición mutua forzaba la cohesión.
Hoy, esa dinámica se está rompiendo. El régimen enfrenta ahora dos opciones:
1. Intentar preservar la unidad realineándose en torno a un nuevo centro de poder, o
2. Entrar en una lucha interna que revele quién se alinea realmente con Delcy Rodríguez y quién con Diosdado Cabello
Según el comportamiento histórico del régimen, su instinto es intentar mantenerse unido, porque el conflicto interno casi con seguridad aceleraría su colapso. Sin embargo, esta vez la unidad es mucho más difícil de sostener.
La confianza, que siempre fue escasa, ya no existe.
Los actores clave saben que uno o varios de ellos ya están comunicándose con Estados Unidos para protegerse. Esa realidad corroe la coordinación interna, interrumpe las comunicaciones y hace que una alineación total sea prácticamente imposible.
Lo que sigue no es una implosión inmediata, sino una cooperación frágil y forzada bajo profunda sospecha, una condición históricamente asociada con una rápida erosión del control.
En medio de esta fractura, Estados Unidos tomó una decisión crítica: las dinámicas internas de Venezuela ya no podían dejarse implosionar violentamente por sí solas. Cada vez que el régimen sentía que perdía poder, optaba por la violencia, y los venezolanos pagaban el precio.
Por eso Maduro fue capturado.
Su detención abre acceso no solo a inteligencia crítica sobre las dinámicas internas de Venezuela, sino también a información con implicaciones directas para la política interna y la seguridad de Estados Unidos, incluyendo la identificación de quiénes dentro y fuera de EEUU se alinearon con el régimen en temas específicos.
La detención de Maduro permite acceder a:
- Inteligencia sobre operaciones internacionales de narcotráfico
- Alianzas internas del régimen y estructuras de poder
- Mecanismos de fraude electoral e interferencia transnacional
- Redes terroristas y criminales que operan a través de fronteras
Esta información es esencial no solo para desmantelar la estructura restante del régimen venezolano, sino también para exponer a facilitadores extranjeros, operadores financieros y actores políticos que, consciente o inconscientemente, apoyaron estas redes.
Al mismo tiempo, Estados Unidos ha dejado claro, reiteradamente en los últimos días, que no dudará en aplicar fuerza adicional si los actores restantes no cooperan.
Delcy Rodríguez sabe cómo presentarse como una “moderada”. Por eso siempre ha manejado las negociaciones internacionales. Tiene amplias conexiones globales, y muchos actores prefieren su continuidad porque protege sus intereses. Ese es su poder.
Pero Marco Rubio entiende Venezuela mejor que nadie en la política estadounidense. Conoce sus tácticas. Sabe cómo mienten, dilatan y manipulan. Verá a través de Delcy, pero no puede actuar de forma prematura antes de que el equilibrio interno de poder sea más claro o antes de que Washington entienda el próximo movimiento del régimen.
Por eso estamos en una fase de espera.
Muchos venezolanos, incluyéndome, estamos observando atentamente los próximos días.
Confiamos en el Secretario de Estado Marco Rubio.
Esto me lleva a María Corina Machado.
Los venezolanos saben, sin lugar a dudas, que María Corina Machado es la líder legítima elegida por el pueblo. Edmundo González existe como vehículo electoral porque María Corina fue inhabilitada, no porque carezca de liderazgo.
En este momento, sin embargo, María Corina no controla el poder coercitivo interno necesario para garantizar una transición pacífica. Tampoco lo controla Delcy Rodríguez, a pesar de estar dentro del régimen. Precisamente por eso la presión externa, especialmente el poder militar de EEUU, sigue siendo necesaria.
El objetivo es desestabilizar y neutralizar a estos grupos armados para que una transición segura sea posible.
Cuando llegue ese momento, María Corina se levantará como la líder que guíe a Venezuela hacia adelante, hacia la reconstrucción, la estabilidad y un nuevo rol como centro energético de las Américas.
Ella tiene al pueblo.
Tiene el plan.
Lo que le ha faltado es protección frente a un sistema criminal dispuesto a matar para sobrevivir.
Por eso la participación de Estados Unidos es importante: no para reemplazar el liderazgo venezolano, sino para mantenerlo con vida.
Su equipo es excepcional. Ya existen planes de reconstrucción, incluida la privatización del sector petrolero con Estados Unidos como socio estratégico principal, alineando a Venezuela con las economías democráticas occidentales, estabilizando el hemisferio y evitando que futuras crisis migratorias sean utilizadas como arma.
No fue intervención. Fue disuasión.
Carolina Restrepo Cañavera
Quien crea que Estados Unidos intervino Venezuela por petróleo no ha entendido ni el siglo ni la guerra que viene.
El 3 de enero de 2026 no comenzó una guerra. Se activó una doctrina: la respuesta anticipada frente a una amenaza compuesta.
No se trató de recursos. Se trató de geometría del riesgo.
¿Qué es una amenaza compuesta?
Cuando tres potencias hostiles -China, Irán, Rusia - y Cuba operan en tándem dentro del mismo territorio, el problema no es la suma. Es la sinergia.
•China aseguraba el control de minerales estratégicos esenciales para sistemas de guiado, telecomunicaciones y armamento.
•Irán instaló plantas de drones ofensivos capaces de alcanzar Florida desde el Caribe.
•Rusia desplegó sistemas de guerra electrónica, radares, entrenamiento en inteligencia y escudos antiaéreos.
•Cuba, desde hace años, infiltró el aparato militar venezolano, convirtiéndose en el núcleo del contraespionaje, la lealtad interna y la represión política.
Esto no era “influencia”. Era arquitectura de guerra. Una plataforma hostil multinacional a menos de 2.000 km del Comando Sur.
El umbral fue superado
Desde 2023, el Pentágono actualizó su doctrina: ya no se mide la amenaza por intenciones, sino por ensamblajes.
Si un país adversario controla los minerales, otro produce los misiles, otro provee la inteligencia, y otro controla la cadena de mando, la amenaza ya existe, incluso antes de disparar el primer proyectil.
No importa si hay declaración de guerra. Importa que hay capacidad instalada.
Y esa capacidad cruzó todos los umbrales doctrinales de seguridad regional.
No fue intervención. Fue neutralización
Por eso no se atacaron refinerías ni pozos.
Se golpearon nodos de telecomunicaciones, plantas de drones, radares y centros de comando conjunto.
Se desmanteló una infraestructura de agresión silenciosa, diseñada para operar sin banderas, pero con propósitos claros.
Esto no fue por petróleo. Fue por negación estratégica. Porque Venezuela no era ya un Estado fallido: era un satélite funcional de cuatro potencias enemigas.
La doctrina Monroe en esteroides
No se engañe nadie: la Doctrina Monroe no está muerta. Solo cambió de lenguaje.
Hoy se llama disuasión anticipada, soberanía hemisférica, control de amenazas integradas.
Pero su principio rector sigue intacto: el hemisferio occidental no es zona de operación para regímenes militares hostiles coordinados desde Asia o el Caribe comunista.
Cuba no era un espectador. Era el muro interno. Los encargados de cuidar a Maduro no eran soldados venezolanos. Eran cubanos. Entrenados, infiltrados, obedientes a La Habana. Y eso lo sabía el Pentágono desde hace años.
Esta no fue una operación militar. Fue una advertencia global
No se trató de Venezuela. Se trató del mensaje:
“No ensamblen amenazas compuestas en nuestra región. Las desmantelaremos antes de que disparen.”
Ese es el nuevo lenguaje de seguridad continental. Y la explicación no está en un blog. Está en los mapas de riesgo del Pentágono.
...policial-militar; de hecho él mismo ha insistido en su estructura como "perfecta fusión cívico-militar-policial". De modo que hoy ni Maduro se "auto golpeó" y menos "depuso un gobierno legítimo" mediante el uso de la fuerza militar. Ergo: no hubo tal "GOLPE DE ESTADO". Lo...
@jBelsol@itriago_camejo La ignorancia es atrevida. Que no haya entendido lo que el profesor expresó no es culpa de él. Lo dejas en evidencia al decir que no está sumando cuando está sumando mucho más que el resto de lo que dicen que no va a pasar nada.