Una lección que me costó mucho aprender: “se vive mejor cuando te da igual todo, no intentas controlar lo que no depende de ti y no pides explicaciones de nada, cada quien sabe lo que hace.”
Uno siempre dice “yo no perdonaría que me hicieran daño”
Pero cuando quieres a una persona puede clavarte mil apuñaladas y tú siempre vas a seguir ahí intentándolo.