@devilcnme > No sois vuestros propios jefes, sois lo que vuestros jefes os dijeron que teníais que ser. Tú al menos conseguiste liberarte solito. —y quizá, es por eso por lo que le respeta. Comparten el peor de los crímenes; el asesinato de un padre—.
@devilcnme > entretenida—. Sandara tiene la sombra de nuestro padre cosida a los talones y me arriesgaría a decir que a ti el tuyo aún te quita el sueño por las noches.—se acerca el cristal fino de la copa a las comisuras, mojando los labios en el líquido escarlata antes de continuar—. >
@dzzlingstar > gran relevancia bajo sus manos. No sería de sorprender que sandara apareciese por allí, movida por la curiosidad y la desconfianza—. Deberías darte una ducha. Eso siempre ayuda para relajar la tensión.
@dzzlingstar Ya se lo leerá Sandara cuando se pase a hacer de niñera. —la sonrisa ácida nunca escapa de las comisuras, cargada de diversión siempre que se trata de su hermana. A pesar del carácter aparentemente indisciplinado de daya, la sede todavía no había encontrado ningún obstáculo de >
@crashedstxr ¿existe alguna posibilidad de que se enfade todavía más o estamos conociendo su límite? —enarca suave las cejas, al tiempo que se cruza de brazos. Cada enfado siempre era peor que el anterior, nunca había un final. Ambas lo sabían—. No pienso ir. Vas a tener que llevarme a >
@crashedstxr Qué quiere. —buena suerte, Sandara, porque se acaba de pegar al suelo como un clavo. El instinto disparado y la mirada severa. Ni siquiera retrocede—. Y no me digas que hablar conmigo
< el rechazo, y tampoco la derrota.
── Para ser suficiente solo tienes que ser tu propia jefa. Estar a la altura de tus expectativas, no las de alguien más. Quizá ese siempre fue el problema.
No ella; ni siquiera Sandara. Sino su padre.
Cuando te pasas la vida intentando ser suficiente, tu existencia se convierte en en un sentimentalismo digno de película cutre. —no es ni una protesta ni una justificación. Es una explicación más transparente que el agua; pocas veces se obtiene eso de daya—. No es que me guste, >
—Quizá sea porque ser plenamente consciente de que Lina no recibe el trato que se merece no le produce más que una profunda indiferencia, pero su respuesta no termina de calar. Pasando desapercibida—. Tampoco creo que le duela. A ninguno de los dos os gustan los sentimentalismos
—aunque se tensa al escuchar el nombre prohibido, no duda en ocultar la reacción con el comentario ácido habitual. Siempre con la lengua excesivamente afilada—. El síndrome de estocolmo no cuenta.
¿tú crees que alguien la puede echar de menos? —se lleva la copa a los labios, ocultando la sonrisa fina tras el contenido de la misma—. Creo que va en contra de su naturaleza. —esta vez, sí clava la mirada en la de su hermana. Regodeandose en el comentario—.
—clava los codos en la encimera, dirigiéndose esta vez hacia khalan. Como si sandara no fuese a escuchar el comentario—. ¿sabes? echo de menos cuando no la tenía por aquí molestando