Un hombre con traje impecable y aire de ejecutivo se acercó al camarero en la terraza de una cafetería. "Perdona, qué vergüenza, me he dejado la cartera en el coche y necesito coger un taxi urgente, mi mujer está de parto. ¿Me podrías dejar veinte euros? Si quieres te dejo mi tarjeta con todos mis datos. Vuelvo mañana y te lo devuelvo." El camarero miró el traje perfecto y la cara del tipo, y algo no le encajaba. No le dijo que no directamente. Solo preguntó...