El baño de Lilith es una de mis fotos favoritas y de las más complicadas, pues el agua que desciende desde los volcanes está helada y tuve que actuar con mucha naturalidad para que se viera que disfrutaba de la caída del agua.
Velando el cuerpo, es una fotografía que trata de dejar a la imaginación lo que para los ojos es muy obvio y jugar con telas es un ejercicio muy sutil.
Trabajar para artistas es duro, pues hay que hacer un esfuerzo muy difícil para sostener una pose y moverse lo menos posible, esfuerzo que finalmente se ve reflejado en la obra del artista y eso es muy gratificante.