#Gabo10años 💛Hoy se cumplen 10 años de la muerte de Gabo y El Universal le rinde un homenaje con el especial 10 años Gabo eterno. Puedes ver las crónicas, podcast y más aquí: https://t.co/cZK18cqQOL
A la bancada independiente y al Pacto Histórico les pido aguante en estos cuatro años, porque los vamos a necesitar en la lucha por la vida y por la soberanía de la nación.
En la tradición afrocubana, el rompe saragüey es una planta usada para limpiezas espirituales y para alejar malas energías. Ese simbolismo popular dio origen a una de las piezas más curiosas del cancionero cubano, compuesta en 1933 por Virgilio González, originalmente en ritmo de guaracha.
La inspiración surgió, según la tradición oral, al observar a una joven que arreglaba su jardín y cortaba con molestia las hojas del rompe saragüey. Aquella escena cotidiana despertó la idea de una canción que terminaría conectando con elementos de la cultura popular y religiosa de la isla.
El rompe saragüey, llamado también popularmente albahaquilla de Cuba, tiene un fuerte simbolismo dentro de las tradiciones afrocubanas. En la cultura de raíz yoruba es considerado una planta bendita y se utiliza tanto en la medicina tradicional como en rituales espirituales. Dentro de las prácticas de santería suele emplearse en baños de purificación o despojo, utilizados para la limpieza espiritual de las personas y de los hogares. En la tradición popular se le atribuye la capacidad de eliminar malas vibras y envidias, romper bloqueos en el amor, el trabajo y el dinero, proteger contra brujerías o malas influencias, así como renovar la energía y fortalecer el espíritu.
Esa carga simbólica explica el sentido de algunas de las frases más recordadas de la canción. Cuando inicia diciendo ‘Con los santos no se juega’, se evoca una idea muy presente en la religiosidad popular afrocubana, el respeto hacia las fuerzas espirituales y hacia los santos u orishas. De allí también la referencia a los baños de limpieza con la planta, reflejada en el verso ‘Date un baño, tienes que hacerte una limpieza con rompe saragüey’.
Con el tiempo, la canción comenzó a interpretarse en distintos formatos dentro de la música popular cubana. La versión más antigua de la que se tiene registro discográfico corresponde al Conjunto Cuban Stars de A. Laguardia, grabada en ritmo de son montuno en 1948.
Sin embargo, la versión que posteriormente serviría de referencia para la adaptación realizada por Héctor Lavoe para su primer álbum como solista fue la grabada por Chappottín y sus Estrellas para el álbum ‘Sabor Tropical’, registrado en 1957 para el sello Puchito Records. Esa interpretación, con el estilo característico del son montuno del conjunto, fue la que tuvo mayor circulación en los años siguientes.
Décadas más tarde, el tema volvería a cobrar notoriedad cuando Héctor Lavoe lo llevó al repertorio de la salsa, manteniendo el espíritu festivo y el juego de palabras que caracteriza a esta pieza. En su versión de estudio destaca además el soberbio solo de piano de Marcolino Dimond, que aporta una energía particular al arreglo musical.
La muerte de Willie Colón no es solo una noticia, es un golpe directo a nuestra infancia. Crecimos con buen gusto, con salsa en la sala de la casa, familia reunida fines de semana. Rubén Blades, Óscar D’León, Celia Cruz y Héctor, construyeron la banda sonora de una generación.
Anoche, Gilberto Santa Rosa, en su concierto por el Día de San Valentín en el Choliseo de San Juan, Puerto Rico, homenajeando a 𝗥𝗮𝗳𝗮𝗲𝗹 𝗜𝘁𝗵𝗶𝗲𝗿. Escucha el soneo:
Lo que Cartagena de Indias vivió el pasado 17 de agosto en el Retro Festival 3 que organizó @100Vueltabajero es de admirar.
Qué gran show, qué regalo para la ciudad.
En 1970, García Márquez convirtió una serie de reportajes sobre la hazaña de Luis Alejandro Velasco –un náufrago que había estado perdido en el mar por 10 días– en el libro "Relato de un náufrago". Gabo acordó compartir con él los derechos de autor de la obra.
El martes 13 de mayo de 1930, Don Azpiazú con su Havana Casino Orchestra grabó en los estudios de la RCA Víctor, en Nueva York, una canción que cambiaría la historia de la música latina: ‘𝗘𝗹 𝗠𝗮𝗻𝗶𝘀𝗲𝗿𝗼’, de Moisés Simons. Con arreglos del cubano Alfredo Brito y la voz inconfundible de Antonio Machín, esta versión del famoso son-pregón no sólo rompió barreras culturales, también rompió récords: fue el primer disco millonario de la música cubana, ¡un millón de copias vendidas sólo en Estados Unidos y en tiempo récord!
Esa grabación desató lo que muchos llaman la ‘Rhumba Fever’ una fiebre por el son, la guaracha y la rumba cubanas que contagió al mundo entero y convirtió a ‘El Manisero’ en el primer gran éxito internacional de la música latina.
Lo curioso es que la canción había nacido apenas dos años antes, escrita de afán y sobre la marcha en una servilleta en 1928, y grabada por primera vez ese mismo año por Rita Montaner con la orquesta del maestro José María Lacalle para Columbia Records. Pero fue la versión de Don Azpiazú, con la voz de Antonio Machín, la que conquistó al mundo.
Desde una servilleta hasta el millón de discos, ‘El Manisero’, marcó un antes y un después en la proyección internacional de la música cubana. Ha sido grabado más de 160 veces, incluyendo una notable versión de Louis Armstrong grabada al año siguiente, en 1931, un verdadero testimonio de cómo la música caribeña empezó a dejar huella profunda en el jazz estadounidense.
¡Caserita, no te acuestes a dormir sin comerte un cucurucho de maní! ¡Feliz noche!