La reducción de embajadas y consulados anunciada por el presidente electo es una iniciativa que Colombia necesita.
También Colombia debería insistir en la reducción de costos en todos los organismos multilaterales. Ese bienestar burocrático es insostenible.
En nuestra historia, cuando las comunicaciones eran a mula, remo y vela, teníamos embajadores que atendían varios países. Hoy la revolución comunicacional facilita adelgazar la burocracia para la salud de las finanzas públicas.