Disponible en las principales librerías de Xalapa, y a través de la https://t.co/ZboZJPfPDX podrá llegar hasta la taiga.
El ventrílocuo oculto, de venta en: https://t.co/MU4ZdwmBP3
Volver es reconocer que el sitio que dejamos vacío se ha llenado de hierba; que sobre las baldosas ha crecido el musgo; que hay una humedad que ni el cálido sol del mediodía consigue disipar; que pequeños seres habitan esa soledad donde un día creímos habitar el mundo.
Esa mañana esperé que pisaras mi playa, pero naufragaste en otra costa. Quizá sea el lugar al que perteneces; quizá allí no sea tal el naufragio. Tal vez esa orilla sea el umbral de un continente y yo, que no soy más que una isla, no tenga otra cosa que ofrecer sino soledades.
Ramón, Lǎoshǔ y el gentil dragón celebra la amistad y el encuentro entre México y China.
Publicado por la Editora de Gobierno del Estado de Veracruz, con prólogo de Germán Martínez Aceves e ilustraciones de Eme de Armario. 🐉📚
¡Qué emoción! 📚✨ El domingo 2 de agosto, a las 16:00 h, presentaré _Ramón, Lǎoshǔ y el gentil dragón_ en la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil de @SECVERoficial. Será un gusto compartir esta historia con ustedes. ¡Nos vemos en la Escuela Industrial! 🐉💚
Junio me trajo tu mirada detenida en la mía y el sabor de tus labios; sin embargo, antes de cumplir diez días, el mes ya ha comenzado a despedirse.
Quizá deba seguir tu consejo: aprender a lidiar con no ser elegido, a romantizar el rechazo, como dijiste.
Llevo muchos meses sin decírselo a nadie, pero extraño muchísimo a Febo, que siempre permanecía a mi lado. También a Helio, quien iluminó mi vida desde el día en que Daniela lo llevó a casa.
No saber nada de ellos detiene mi jornada y me deja mirando hacia la nada.
Tuve mi primera participación en el coloquio de tesis y la observación más relevante –o la que más me impactó– fue la necesidad de dejar de lado la emoción y la carga afectiva con las que me relaciono con los textos, para comenzar a adoptar una perspectiva más académica.
Comparto la lectura de Nuestros azules restos, de mi amiga Sofía M. Piña, publicado en el nuevo número de @CasadelTiempoR:
Masculinidades: diálogos y deconstrucciones.
Aquí dejo el enlace👇🏾 https://t.co/NThGdGHXRb
Recordé “Fragmentos del desierto”, de Guadalupe Nettel. Lo releí pensando en ti, para regresar contigo al desierto de las sombras, bajo una luna velada. Allí caminé tomado de tu mano y suplicando un beso, uno de los que hoy reposa entre las dunas de aquello que nunca ocurrió.
Anoche te nombré desierto dos veces. La primera, para reconocer el espejismo que, en mi ingenuidad, tomé por certeza. La segunda, para decir que eres inabarcable; una experiencia irrepetible, una incógnita indomable.
Y aunque la noche ya comenzaba a caer, el sol seguía brillando en lo alto.
La felicidad, bien se sabe, no es permanente: aparece apenas en breves momentos estelares a lo largo de la vida. Sin duda, hoy fue uno de esos instantes en los que se hizo presente.
Hoy salí a spazieren con una querida amiga alemana. Fuimos hacia una orilla de la ciudad, cerca de su casa. Caminamos entre campos de trigo verde; vimos ovejas pastando junto a sus corderos, patos en los humedales y también un ciervo que nos observó atento durante unos segundos.
Una confidencia más:
Cada lunes, en la cafetería de la universidad, mis amigos y yo nos leemos el horóscopo de la semana, por jugar. Durante todo mayo, el amor me ha sido anunciado bajo los signos de Piscis, Cáncer y Leo. Cada semana, en secreto, espero.
Recuerdo haber soñado con una acuarela que Margo Glantz me mandaba por correo, estar de visita en un pueblito colombiano donde una chica me invitaba al bar Morocco y los ojos furiosos de Lauren Tsai clavados en mí a la mitad de un puente sobre el Sena. También soñé contigo.
Pasé unos días en París, y la maravilla no fue únicamente lo que vi durante ese tiempo –recorrer sus calles, reencontrarme con mi hermano y con amistades, contemplar por primera vez aquello que antes solo había imaginado en novelas y cuentos–, sino también lo que soñé cada noche.