Gwyneth Paltrow promocionando viviendas de lujo en Israel mientras Gaza sigue bajo el horror resume una época entera: élites capaces de convertir el apartheid en inversión, la ocupación en lifestyle y un genocidio en ruido de fondo para vender áticos a millonarios.
No es glamour.
Es blanqueamiento.
Lo que hemos visto estos días es que Barcelona sigue siendo la de las olimpiadas mágicas del 92. Creatividad, buen gusto, precisión…y Madrid la del Relaxing Cup of cafe con leche en la plaza mayor. Almeida y Ayuso dignos herederos de la Botella.
Lo siento por Madrid, pero la Sagrada Familia ha dejado de catetada el espectáculo del Bernabeu, ya está bien de centralismos, tenemos un país maravilloso y Barcelona es un gran orgullo del que poder presumir, que maravilla de ciudad.
#VisitaPapaRTVE