« a un médico especializado para que la vea? La logística es lo de menos, sabes que puedo mover hilos en un par de horas.
Quinn se toma a la abuelita y todo lo que la involucre con absoluta seriedad.
De pronto, sus berrinches de niña consentida y antojo insaciable de helado pasan a segundo plano. Abriendo sus ojos como platos, posa ambas manos sobre los hombros adversos y estruja la chaqueta que los cubre.
⸻ ¿Qué tiene? ¿Necesita algo? ¿Quieres que envíe »
—AW, baby, I'm so sorry. You already know that I had to visit my parents' house. My abuelita is kinda sick...
No era nada grave, solo era un resfrio común, y la señora Villalobos era demasiado fuerte como para morir por un resfriado común. ¡Pero eso no quita que se preocupe! +
( . . . )
Segunda vez en el día que la hace sonrojar. No por los motivos que prefiere, lamentablemente.
⸻ Babe ⸻llama con un pucherito, esperando que alce el rostro⸻. Es mi panza. Comí hace veinte minutos.
Acaba de escuchar sus tripas moverse y, encima, exponerla por ello.
Mientras que sigue prestando toda la atención del universo al vientre de su chica, de un momento a otro, abre los labios de par en par, en completa sorpesa.
—...I think I heard something.
Aw, hell. Not again. Es la segunda vez que lo dice en el día.
Y así de fácil se le esfuma la tragedia de la cara, del cuerpo completo también. Sin embargo, aún mantiene su puchero mientras roza sus naricillas.
⸻ . . . me dejaste sola otra vez.
Bate sus pestañas.
⸻ Y se me acabó el helado de vainilla.
Apenas la escucha, Aaron baja los brazos y acerca la nariz de la princesa contra la suya propia.
Frota, frota. Sonrisa le recorre antes de quitarse las gafas de sol, solo para ella.
—¿Horrible? Why?
Sus ojos se centran en el carmesí adverso, penetrante.
—Tell me more.
Ya ni sabe qué emoción la está haciendo llorar primero ni más.
Sniff, sniff.
Se deja hacer sin rechistar, aferrándose a su cuello con todas sus fuerzas—no tiene pensado soltarlo ni por un segundo.
⸻ ¡Horrible! Todo es terrible, ¡todo!
Apenas se lanza al aire, Aaron la atrapa de la cintura y comienza a girar sobre su propio eje. Despacito. Que no quiere marearla.
—¿Cómo estuvo la princesa del hogar, mmh?