Escuché a mi madre pedir sal a los vecinos, aunque teníamos sal en casa. Le pregunté por qué pedía sal a los vecinos y ella me respondió:
- Porque nuestros vecinos no tienen mucho dinero y muchas veces nos piden algo. De vez en cuando también les pido algo pequeño y económico, para que sientan que nosotros también los necesitamos. Así se sentirán más cómodos y les resultará más fácil seguir pidiéndonos todo lo que necesiten.
El respeto a la dignidad humana es sin duda uno de los sentimientos más nobles y el acompañar con empatía es algo que debemos enseñar a nuestros hijos.
• Hay actos pequeños que protegen el orgullo ajeno y mantienen la igualdad.
• Una madre sabia enseña que ayudar no es solo dar, sino también permitir que nos ayuden.
• Enseñar a nuestros hijos a ser humildes y considerados es el mayor legado.
Habacuc nos enseña que la fe verdadera no consiste en entender siempre lo que Dios hace, sino en seguir confiando en quién es Dios cuando no entendemos lo que hace.
Habacuc es el libro de un hombre que mira a su alrededor, no comprende lo que Dios está haciendo y se atreve a preguntarle: «¿Hasta cuándo?» Judá estaba llena de violencia, injusticia y corrupción, y el profeta no podía entender por qué Dios parecía guardar silencio (Hab. 1:2-4).
Por eso termina diciendo que aunque la higuera no florezca, no haya fruto, falte el alimento y desaparezca el ganado, «con todo, yo me alegraré en Jehová» (3:17-18).
declaraciones de la Escritura: «el justo por su fe vivirá» (Hab. 2:4).
El libro comienza con Habacuc preguntando y termina con Habacuc adorando. Las circunstancias no habían cambiado; el que había cambiado era el profeta.
La pregunta no es únicamente cuánto sabemos de Dios o cuán cerca estamos de la iglesia, sino algo mucho más incómodo:
¿La gracia que decimos haber recibido está cambiando la manera en que miramos a aquellos que otros prefieren olvidar?
Jesús no vino a formar un grupo de personas moralmente superiores, sino a salvar pecadores que jamás podrían salvarse a sí mismos.
La gracia destruye nuestro orgullo. Si hoy estamos en Cristo,no es porque fuimos más dignos,religiosos o mejores que aquellos que el mundo rechaza.
Es porque Dios tuvo misericordia de nosotros cuando tampoco teníamos nada que ofrecerle.
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” — Romanos 5:8
Quien comprende el Evangelio no puede mirar al perdido desde arriba.
Se acerca recordando que también necesitó ser encontrado; ama recordando que primero fue amado; y anuncia a Cristo sabiendo que solo la gracia de Dios puede transformar un corazón.
No se trata de aparentar que nunca fallamos; se trata de no quedarnos en el mismo lugar después de fallar. ❤️
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
—2 Corintios 5:17
Ser cristiano no significa tener una vida perfecta.
Significa reconocer que necesitamos a Jesús, aceptar su gracia y permitir que Él transforme nuestra manera de vivir, un día a la vez.