Ayrton Senna en el Gran Premio de Mónaco 1990…
A diferencia de las levas actuales detrás del volante, el McLaren MP4/5B de Senna tenía una caja manual de 6 velocidades en forma de H.
Para cambiar de marcha unas 3,600 veces por carrera, Senna debía soltar constantemente el volante con la mano derecha.
Controlaba un indomable motor V10 a más de 250 km/h por calles estrechas con una sola mano.
El auto no contaba con dirección asistida ni suspensión activa. Toda la tracción y corrección en los saltos de Montecarlo dependían puramente de su sensibilidad y fuerza muscular.
#F1 Otra gran victoria de Kimi Antonelli y ya es la cuarta consecutiva. Luego de la batalla contra Russell éste abandonó por un problema técnico. Hamilton y Verstappen llegaron al podio con Kimi. Enorme carrera de @FranColapinto que terminó sexto y sumó ocho puntos. McLaren fracasó con la elección de las gomas para largar 🏁
¡Feliz cumpleaños, Luis Aparicio!
The legendary @whitesox shortstop and first Venezuelan player to reach the Hall of Fame celebrates his 92nd birthday today.
🇻🇪😂 La cantante colombiana Greeicy compartió una divertida anécdota sobre su viaje a Venezuela. Aunque resalta la belleza "latinoamericana", dice que en el país caribeño tanto hombres como mujeres son bonitos.
Durante nueve meses, mi esposa, Brooklyn, llevó en su vientre a nuestro pequeño niño. Y durante nueve meses, vivimos en un lugar entre la esperanza y el desamor.
A principios del embarazo, supimos que algo estaba terriblemente mal. Alrededor del tercer o cuarto mes, los médicos nos dijeron que nuestro hijo tenía una hidrocefalia severa —líquido que se acumulaba tan rápidamente en su cerebro que lo empujaba todo a un lado. Antes lo llamaban “agua en el cerebro”, pero la simplicidad del nombre no suavizaba la realidad.
Eventualmente nos derivaron al Hospital Infantil de Cincinnati, donde algunos de los mejores especialistas en fetos del país se reunieron con nosotros. Y nos dieron ese tipo de noticia para la que ningún padre está jamás preparado.
Su condición era tan severa, tan extrema, que dejaron de medirla. No tenía sentido, dijeron. Las imágenes de la resonancia magnética eran devastadoras. Nos dijeron que había más del 90% de probabilidades de que nuestro hijo:
• Muriese poco después del nacimiento, o
• Sobreviviese con un deterioro cognitivo tan profundo que la vida —la vida real— no sería posible.
Nos sentamos en reuniones por las que ningún padre debería pasar. Conversaciones sobre tubos de respiración. Sobre cuánto tiempo intentar. Sobre el momento en que tendríamos que tomar la decisión de dejarlo ir.
Brooklyn se mudó a Cincinnati para estar cerca del hospital. Yo iba y venía —trabajando, cuidando a nuestras hijas Sophie y Lily, e intentando mantener nuestra casa en pie mientras nuestro mundo parecía derrumbarse.
Luego llegó el 8 de julio.
Quince minutos antes de la cesárea de Brooklyn, nos sentamos de nuevo con los médicos e discutimos cuándo —no si— tendríamos que retirar el soporte vital y dejar que nuestro hijo fuera al cielo.
No tengo palabras para ese tipo de dolor.
Y entonces —Charlie Edward Schnarr llegó a este mundo llorando.
Un llanto fuerte, alto, desafiante.
El sonido más hermoso que he escuchado en mi vida.
Se quedó en la UCIN hasta ayer… y ahora estamos en casa. Juntos. Abrazándolo. Queriéndolo. Viéndolo respirar. Viéndolo vivir.
Tiene una leve dilatación ventricular que vigilaremos —pero de lo contrario?
Está prosperando. Comiendo. Retorciéndose. Bostezando. Agarrando nuestros dedos. Mirando alrededor a un mundo que nunca se suponía que sería el suyo.
Los médicos no tienen explicación. Dijeron que su cerebro de alguna manera despejó el bloqueo por sí solo —algo que ninguno de ellos ha visto en un caso tan severo. La palabra que resonaba en la UCIN de enfermeras experimentadas y especialistas de primer nivel era la misma:
“Milagro.”
“Intervención divina.”
Ellos lo dijeron. No nosotros.
Sabemos que miles de personas —familia, amigos, compañeros de trabajo, extraños— estaban orando por nuestro hijo. Creo con todo mi ser que Dios escuchó esas oraciones. Que Él puso Su mano sobre Charlie. Que Él dijo, no a este.
Pasaré el resto de mi vida agradeciéndole.
A cada persona que oró por nosotros —cada mensaje de texto, cada nota, cada intención susurrada— gracias. Nos sostuvieron cuando estábamos demasiado exhaustos para sostenernos a nosotros mismos.
La oración es real.
Dios es real.
Y los milagros… todavía ocurren.
Con un corazón lleno y agradecido,
Alejandro Benzaquen es venezolano, comunicador social egresado de la Universidad Monteávila y reconocido por sus increíbles trabajos visuales.
Vean qué genial es su trabajo.
🧳🇻🇪
Join us tonight as President Donald Trump reads 2 Chronicles 7:11-22 from the Oval Office starting at 6pm ET.
‘America Reads the Bible’ @AmericaRTBible is exclusively streaming live for free on @PureFlix at https://t.co/CMi7mI7rz6
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El piloto de Artemis II, Victor Glover, regresa del espacio y suelta una bomba espiritual que deja a todos sin palabras.
¡Esto no es un astronauta cualquiera... esto es una CLASE MAESTRA de humildad y grandeza!
"Quería agradecer a Dios en público, y quiero agradecer a Dios de nuevo... porque incluso más grande que el desafío de describir todo lo que vivimos, es la gratitud inmensa de haber visto lo que vimos, hecho lo que hicimos y estado con quienes estuvimos.
Es demasiado grande para caber en un solo cuerpo." 🙏
¡Poderoso, profundo y real!